sábado, 3 de enero de 2009

La Pieza de mi Amigo de José Larralde

A mi amigo Cacho con todo el respeto y el cariño que le tengo
La pieza de mi amigo,
la pieza de mi amigo me sacudió la cara con un chirlo de frío
que rodó por la mesa y se quedó conmigo
para dejarme solo en un siglo vacío
con palabras de nada que doblan si yo sigo
y que siguen derecho si yo busco un desvío.

La pieza de mi amigo
me pegó en la cabeza con su pared de pino
me retorció la frente desde atrás del olvido
y desde una rendija me empapó de viento,
con perfumes muy alto y goteras de trino
como un jardín de nubes y de sol florecido.

Una cama muy grande para el siempre nacido
hijo de aquellos tiempo cuando el mundo era niño
y una cama chiquita con los flejes vacío
donde duermen sus huesos con temblor de cariño
Una dicha redonda apretada de hastío
como una frase humilde que se escapa de un libro
vuela en pos de una boca que la arranque del frío
para nacer de a poco aunque ya haya nacido.

La pieza de mi amigo
tiene un cordel de hilo donde cuelga un traje,
un gavan y un suspiro, una paloma blanca con el cuello raído
y algún remiendo flojo que transmita el retiro.
Un escritorio nuevo que cambió por trabajo,
una remington negra que le prestó un amigo
un verso enamorado para una flor de gajo
que muestra en una foto por debajo de un vidrio

La pieza de mi amigo es del color del tiempo,
media gris, media verde o tal vez transparente
cada cosa es un pájaro con el nido cambiado
se resigna quedarse y vuela de repente.
Tiene gusto a cebolla la pieza de mi amigo
que viene desde el fondo de una olla de aluminio
son perfumes muy alto porque son sacrificios
con goteras de trino y temblor de cariño.

Hay un sobre cerrado en la mitad del vicio
sin destino de ida, ni destino de vuelta
una carilla en blanco sin miedo al desperdicio
y una paloma blanca raída pero suelta.

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