miércoles, 4 de marzo de 2009

La llovizna de "El Gato" Peters

Todo empezó a media tarde cuando un viejo salió afuera
y así como una zoncera hablar de sabiduría
dijo que le parecía que ese día iba a llover
Pero mucho no iba a ser a lo sumo cuatro gotas
nadie preparó las botas y en efecto entró a llover.

El viejo les había dicho mirando la luna llena
que ni valía la pena que amasaran tortas fritas
La cosa iba a ser cortita una nube pasajera
no había peligro e goteras el viejo un poco le erro
y así fue como llovió once semanas enteras.

Llovía como en Europa o sea, de arriba pa' abajo
las viejas pelaban ajo y en la estancia "El avestruz"
se había cortado la luz ese día justamente
Es por eso que la gente que narra esta trayectoria
si no le erra mi memoria y yo mal no los educo
se estaban jugando un truco a lo oscuro, de memoria.

Se había juntao tanta agua hasta el altor de la mesa
Se les veía la cabeza a los que estaban sentados
y seguían encarnizados orejeaban chapoteando
iban los naipes flotando de muy náutica manera
en fuentes y compoteras que ahí oficiaban de bote
casi oxidado el cogote verde de humedad la pera.

Un rey de copas remando con el canto del as de espada
pasó que se las pelaba en un plato hondo y veloz
Una sota andrajosa daba lástima de verdad
muy mojada y además ya casi azul por el frío
el panorama invadido por los bichos de la humedad.

En vez de mezclar los naipes, los paisanos, escurrían
estiraban, retorcían y ahí nomás le seguían dando
Se les iban oxidando los oros y las espadas
los bastos se les brotaban, las copas estaban llenas
pues iban buenas y buenas y ninguno le aflojaba.

Ya para el segundo treinta los petisos ni hacían pie
prender fuego, haigalé, si estaba todo mojado
Los fósforos denigrados por un destino pluvial
reflotaba cada cual lo mejor que se podía
y la lluvia que seguía cargosa en el vendaval.

Los porotos pa' anotar con semejante humedad
germinaban y ahi nomás eran plantas de poroto
Estaba el equilibrio roto en la madre biología
los perros medio se hundían de nadar acalambrados
y en el techo acomplejados los gatos sobrevivían.

Los sombreros ida y vuelta salvataje de gallinas
sapos, ranas y sardinas formaban sus procesiones
algunos patos silbones, veintinueve gallaretas
cadáveres de tijeretas, alpargatas y chimangos
eran objetos flotando a la altura de la jeta.

El agua ablandaba todo: disolvió una mortadela
y arrastró catorce abuelas que miraban el torneo
Todo se puso más feo cuando uno de los presentes
va y rompe inocentemente el flotar de una botella
detergente había en aquella y otra desgracia se suma
la casa llena de espuma y pánico que atropella.

Al final la correntada los arrastró a una laguna
y le cortó treinta y una a un viejito protestón
Había llovido un montón y un gaucho que se asomó
con la dialéctica ¿vió?, tan típica del paisano
dijo cruzando las manos: "La pucha, ¡como llovió!".

4 comentarios:

  1. excelente !!!!!!!!!!!!!!!!!11

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  2. ¡¡Muy ingenioso el Laflorense!!
    Exelente poema con el humor que lo caracteriza ¡¡Maestro!!

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  3. Un maestro el Gato. Este Lo escuché hace más de 25 años. Te quiero ver en la tv

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