miércoles, 7 de enero de 2009

Los diez hermanos rosales de Pedro Risso

Un rancho que allá se vía, viejazo, largo, achatao,
fue el puesto más alejao en la estancia "La Porfía".
Daba un ombú su alegría pegadito a los corrales,
y entre haciendas, pastizales, y entre relinchos de potros
allí nos criamos nosotros; los diez hermanos Rosales.

Mi padre el viejo Zenón, cumplidor, serio y formal.
Jamás carnió un animal sin que supiera el patrón.
Mi madre, Aurelia Almirón fue virtuosa pa' cumplir
y aunque el lavar y zurcir mucho tiempo le llevaba,
siempre un rato le quedaba pa' enseñarnos a escrebir.

Mi hermano mayor, Hilario, como pa zurdo, por tal caso,
tanto al facón como al lazo los lleva del lao contrario.
Tiene pa' el trabajo diario seis bayos y un azulejo,
y aunque va llegando a viejo pobrón y con poca suerte
puedo decirles bien fuerte que es un paisano parejo.

Yo soy Jacinto Rosales, soltero por conveniencia
porque a resero, la ausencia,suele acarrearle sus males.
El tranco de mis baguales por cien rumbos me ha llevao
del catre estoy olvidao y voy, sin que me haga meya,
reseriando en cualquier güeya y durmiendo en el recado.

El que sigue es Antenor, campero entre los camperos,
corredor de parejeros bailarín y buen cantor.
Por caprichos del amor cambió a menudo de china,
pero en una remolina del pago se hizo perdiz
y aura vive muy feliz"arrimao" con Juana Urbina.

Demetrio, Ignacio y Benito, -por los consejos de tata-
reuniendo una poca plata han arrendao un campito.
Ahí resalta como escrito el valor de cada cual,
y como el medio rural al más "quedao" despabila
vieron después de la esquila redoblao el capital.

Victoriano es de alma buena, pero...la sangre salpica...
y encerrao en Sierra Chica 'ta purgando una condena.
Recuerdo con mucha pena cuando por unas zonceras
tras dos palabras muy fieras se desmontó de un tordillo,
y en una pelea a cuchillo mató a un hombre en las carreras.

BAlbino y Julián Rosales son aplicaos domadores
que de sus mismos valores no me hallaran dos iguales.
En sus riendas y bozales resalta el trabajo fino,
y aquí mi opinión mezquino porque pa' hablarles sincero
si Julián es buen soguero ¡ahí nomás anda Barcino!

Serión, pero mal arriao, mi hermano menor, Tadeo,
supo ser mensual de arreo en "Las Tunas" de Alvarao.
Si el hombre no anda alunao es suave como una esponja
pero no es santo ni es monja, y no se porqué cuestión
le dió una soba al patrón que casi gasta la lonja.

Y ansí somos los Rosales gente campera y honrada,
capaces de una gauchada como los más liberales.
Virtudes muy naturales con que Dios quiso dotarlos,
y al terminar de nombrarlos viá decir, mordiendo el freno,
¡que habrá que pitar del bueno pa' atracarse a repecharlos!.

martes, 6 de enero de 2009

Tranquera de alambre de Domingo Berho

Ya nadie más te arregló tranquera vieja de alambre,
cuando un mancarrón con hambre las varillas te pisó.
Una soga te amarró contra aquél poste machazo,
y un cuatrero apuradazol a cortó con el cuchillo;
desde entonces un yuguillo le daba al palo un abrazo.

Por vos la chata cargada vi salir a rueda muerta.
Cien veces te dejé abierta y otras tantas mal cerrada.
Y aparto de la manada de recordaciones viejas
esa vez que con las rejas del herrero regresé...
por dejarte sin el pie se salieron las ovejas.

Por vos dentró una mañana la sembradora nuevita
con la pintura fresquita cuando la trajo Quintana.
Por vos se jué la alazana que después volvió con cría...
Por vos dentraba y salía el panadero en su carro;
y si había mucho barro por un mes no aparecía.

En tu palo me afirmé una vez bajo la luna
cando no tuve fortuna en un baile al que llegué;
y a gatas te desaté otra noche medio extraña
en que pude darme maña para abrirte con trabajo,
cuando el matungo me trajo medio vandiao en la caña.

Cuantas güellas polvorientas en vos tuvieron final.
Por vos salió aquél mensual cuando le dieron las cuentas.
Por vos las yeguas sedientas dentraban en los veranos
y aquél comprador de granos que pa' dentrar te ladiaba...
al dirse no te cerraba pa' no estropiarse las manos.

Por vos pa' las elecciones dentraban con los retratos
de todos los candidatos pa' conversar con los piones...
y haciéndose los gauchones se venían de alpargatas...
las que no por ser baratas sirven pa' disimular;
es difícil contrariar la costumbre de las patas.

Con la cara satisfecha, por vos dentró el chacarero,
con aquél auto primero cuando pegó esa cosecha.
Parecías más estrecha cuando salía una tropa;
y mi añoranza galopa por un día de chaparrón
cuando te abría algún pión que había llegao hecho sopa.

Por vos los enamoraos con esperanza pasaron.
Por vos en el sulki entraron los novios recién casaos.
A mercachifles cargaos le diste entrada y salida
y en la última partida con un perro de cortejo
por vos salió el vasco viejo cuando se jué de la vida.

Llegó el progreso ladino, y vos, que a nadie atajaste,
también dentrar lo dejaste tranquerita del camino.
Una de madera vino que con cadenas se aferra,
y con un candao se cierra; lo que no pasó con vos,
en los tiempos en que Dios andaba sobre la tierra.

Hoy te hago esta humilde rima tranquera como un consuelo;
yo que te dejé en el suelo y te pasé por encima.
Ya que el recuerdo me arrima con el tordillo cansao,
frente a vos me he desmontao, porque en el alma te llevo,
y quise abrirte de nuevo para entrar en el pasao.

Guanaco de Saúl Huenchul

Relincho que a la mañana ni bien siente movimiento,
pega el guanaco y al viento sale cimbrando sus lanas.
El macho hace de campana puesto como por encargo
aunque al mover sin embargo,la hembra la punta empuña
de cola corta y pezuña pero de cogote largo.

Si están con chulengo chico pa' llevarlo monte adentro
lo empujan con el encuentro y a veces con el hocico.
Desde la frente al pichico no es demasiado su tamaño
que dispare no es extraño si el hombre se les atraca
ya que tiene la guanaca solo una cría por año.

Cuando hay viento son tan tontos que hasta de pie se podría,
volearlo a la luz del día atropellando de pronto.
Y a decirles me remonto, ya que la ocasión es grata,
cuando llueve o se desata algún temporal muy frío:
meten como pobres críos la cabeza entre las patas.

De color medio naranja pero tiene su barbecho;
blanca la panza y el pecho y sobre el lomo una franja.
No es animal que una zanja pueda pararlo por suerte.
Todito el campo es su fuerte y al saltar los alambraos
se que muchos hacendaos han pagao pa' darle muerte.

Es cierto que come el pasto que podría comer la vaca
pero es de Dios y no atrac ocomparándolo a otros gastos,
no es animal pa los bastos ni pa' andar con la manea;
si lo ensillan se volea y si alguno de rebote
lo voleara en el cogote,¡hay que ver cómo se arquea!.

Hablo de los bagualones, de la cuadrilla y del macho
y no del guanaco guacho que crian a biberones.
Amigo allá en mis regiones en tiempo que chulengueaba
ni bien el sol asomaba tanta guanacada junta,
desde la falda a la punta, cada cerro amarilleaba.

Después, tanto lo chumberaron, con armamento de guerra;
que andan ariscos en mi tierra los pocos que se salvaron.
Algunos los choricearon pa' venderlo a las colonias
y pienso con parsimonia cuando el hombre se calibre
podrán disparar más libres por la inmensa patagonia.

Cero a cero de (letra) Raul Montañez y (música) Abayuba Caraballo

Allá por el horizonte, en un estadio cerrao,
juegan los seleccionaos de las sierra y los montes:
de un lao el rinoceronte, un mono y un avestruz,
un perro, un pato, un ñandú y los cinco delanteros:
un lagarto, un burro, un tero,un caballo y un tatú.

Del otro bando la urraca, un elefante y un ciervo,
de jalf es un gato, un cuervo y del centro - jaf, la vaca;
las cinco piezas que atacan: son un gallo y una pantera,
una tortuga guatera y un loro que es una flecha,
y allá en la punta derecha han puesto una chancha overa.

Comienza el partido...Toma la pelota el gallo,
que es un huevo de avestruz, este la pasa al ñandú,
pero intercepta el caballo; con la rapidez del rayo
este la tira a un costao, como está bien colocao
la está gritando el lagarto: habran campo, que los parto,
pero tira muy desviao.

Toma el perro ,da a la vaca esta le hace un pase al ciervo
pero intercepta el cuervo que vuela al ras de la cancha;
se produce una abalancha, todo el mundo se alborota,
la culpa es de la gaviota que gritó desde el tabú,
- "que lo saquen, al tatú,que no agarra una pelota!".

Viene el centro alto y ceñido, toma de voleo el perro,
le tiene miedo a los fierros y se pasa a los ladridos;
el juego está suspendido, está que explota la hinchada,
el burro flor de patadas le dio en la panza al caballo,
quiso cacarear el gallo pero el juez no cobró nada.

Cuando arremetía el pato, detiene la carga el loro
pa cobrarle foul al toro en la persona del gato,
suena de nuevo el silbato, viene el huevo de avestruz
salta el perro y el ñandú; y el mono con una piola
lo tiene atao de la cola, por si entra al juego, el tatú.

Domina el juego la chancha que tira bajo y rasante,
pero atento el elefante ya está al medio de la cancha.
La tortuga hace la plancha entonces toma la vaca
esta primero se hamaca,le hace un pase a la pantera:
esta tira de primera pero ataja bien la urraca.

Se arma lío al poco rato entre el caballo y la chancha
porque este de atrás la engancha, ella le gritó : "animal"...!;
el mono gritó: -¡"penaaal!"y el juez lo echó de la cancha.

Se han entrompado el elefante y se ha vuelto pura arruga
por culpa de la tortuga que no va para adelante,
hay un chajá vigilante que nervioso se pasea
después se armó otra pelea porque un grillo en el vestuario,
dijo que no es partidario de tacticas europeas.

Ya se juegan los descuentos el score es cero a cero
toma el huevo el teru teru que arremete como viento,
en ese mismo momento se produce un caso extraño:
la urraca sufre un engaño, el perro se ha puesto malo,
la culpa es del picapalo que le comió el travesaño.

En eso grita la chancha, desde el extremo derecho,
que si no le dan afrecho se retira de la cancha,
vuelve, otra vez, la avalancha, entra el león enfurecido,
queda el estadio vacío cada bicho pa su agujero.
El score es cero a cero y así terminó el partido.

El payador de Alcides de María

Él canta cuánto se encierra de la Patria en la extensión,
y en amena descripción las costumbres de su tierra;
el pinta el bosque y la sierra, el arroyuelo y el río;
las lágrimas del rocío que seca el viento fugaz
y al gaucho diestro y audaz que monta el potro bravío.

Él sabe cantando amores darle a su voz la ternura
con que el arroyo murmura, cuando acaricia las flores;
y, si cantar los rigores quiere del bien al que adora,
tiene su voz seductora que suena como un lamento,
el melancólico acento de la tórtola que llora.

Él tiene el eco potented e sonora catarata
cuando su labio relata las hazañas de un valiente;
él canta con su voz doliente la ausencia del bien querido;
y hace llegar al oído, si narra vengado ultraje,
como el rugido salvaje del león que se siente herido.

Con intuición de poeta y las alas de su anhelo
remonta a veces su vuelo a la mansión de un planeta;
él a reglas no sujeta su inspiración ni su idea.
Él canta lo que desea, lo que siente, lo que estima...
porque solo, canta y rima como el pájaro gorjea.

Los de lanza y guitarra de Carlos María Servetti

Cuando las yeguas ya no den más potros,
ni crezca más la hierba en la sabana;
Cuando no se levante más el polvo,
de la Caballería en una carga.
Cuando nadie comprenda de atalajes,
de regatones, fustas ni moharras.
Cuando ningún talón sepa de espuelas,
ni de lujos, de aperos ni rodajas.

Cuando se hayan marchado para siempre
los que fueran centauros de mi raza.
Los que a la luz del sol daban la vida
y a la luz de la luna Serenatas.
Los que por emoción hacían la guerra,
los que por ideal forjaban patria.
Los de historias de amores y de muertes,
los de la lanza y los de la guitarra.

Cuando se haya esfumado tras el viento,
el bronco galopar de las brigadas.
Y el último jinete se haya muerto,
delirando entre laureles y guirnaldas.
Yo solo se donde podré encontrarlos,
con sus cargas sus potros y sus lanzas,
Yo solo se donde estarán entonces,
los de la lanza y los de la guitarra.
Los hallaré en el cielo de la gloria,
en el mundo infinito de las almas.

Por que esta tierra les quedo pequeña,
para el ancho galope de sus cargas.
Allá estarán jinetes en el viento,
llevando relámpagos por lanzas.
Pinchando nubarrones y luceros
y usando las estrellas por rodajas.
Haciendo estremecer el mismo cielo,
Cargando eternamente hacia la nada.
Allá estarán cerca de Dios muy cerca...
los de la lanza y la guitarra.

Pico a pico de Carlos Loray

En el último potrero de la estancia La Amarilla
estaba Juan Cabanilla cambiando un torniquetero,
cuando al grito de los teros medio bordeando el camino,
en un lobuno barcino venía Clarito Esquivel
puestero también como él, pero del campo vecino.

Como viejos conocidos se saludaron atentos
y en camperazo acento entraron a hablar tupido,
de los casos conocidos,de toros, de pariciones,
de padrillos, de galpones, de cosas sin importancia,
del trabajo de la estancia y el trato de los patrones.

Hablaron de las cosechas, de semillas importadas,
de las grandes tractoreadas y de las melgas derechas.
De lo bien que se aprovecha el campo con los boyeros,
de molinos, bebederos, caminos y terraplenes,
de la yerras que se vienen, de lazos y de terneros.

Hablaron de tiempos duros, del precio del almacén,
y de la muerte también de la esposa de Don Arturo.
De los chicos, y el apuro pa' mandarlos a la escuela,
del julepe'e doña Nela cuando al cruzar las vías
le echó viento el otro día el tren que va pa' Cañuelas.

Hablaron cuasi a las risas con maliciosa jarana
del pobre chueco Maidana que lo dejó La Petisa,
del platal que se precisa pa' facturar este invierno,
de los cochazos modernos que cambia el hijo 'el patrón,
del último ventarrón y del rumbo del gobierno.

Hablaron tanto y tupido hasta que el buche molesto,
le hizo acordar que en el puesto está el puchero servido.
Apuraron un despido como quien hace algo malo
y a lo peludo e' regalo cayeron justo a comer,
Clarito sin recorrer y Juan sin cambiar el palo.

Viejo Facón de Carlos Lopez Terra

Viejo facón oriental que un bisagüelo entrerriano
atravesando un pantano encontró por un casual.
En mi vida de mensual sos la mas clara evidencia,
y apegao a mi existencia, en tu vaina descansando,
vas conmigo desvirando los tientos de la paciencia.

Viejo facón cabo e' plata gastao en la empuñadura
hermano de mi cintura y regalo de mi tata:
con vos tuzé aquella ingrata que me quiso basurear,
y tuve que lastimar al que salió en su defensa,
jurando por esa trenza,no volverme a disgraciar.

Sin embargo aquella vez que me rigorió el patrón,
aunque yo tenía razón no quisiste hacer de juez.
Por respeto a su vejez, me jui tragando amargura
y el mal recuerdo me dura porque en vez de hincharle el lomo,
a mi mano, ni se cómo, la asujeté en mi cintura.

Cuando la hija 'el puestero se ahorcó por un mal amor,
vos cortaste el mañador que ella ató en el alero.
Cuando en un pial certero cayó un sotreta quebrao,
vos mesmo lo has despenao de la manera más criolla,
dentrándole justo en la golla pa' que muera desangrao.

Viejo facón camarada, de hoja delgada y filosa
sin mí vos no sos gran cosa y yo sin vos no soy nada.
Tu punta en una rodada, me abrió un tajo en la cadera.
Pero la moza pueblera que me atendió de esa herida,
con una pasión fingida me hizo otra herida más fiera.

Viejo facón justiciero, que en una tacuara larga,
entraste en la última carga de aquél abuelo pionero.
Reliquia, plata y acero, prolongación de mi brazo;
sos el amigo gauchazo que me harás sentir más juerte,
cuando al peliar con la muerte le tire el último hachazo.

El Maceta de Domingo Berho (Hecha por Adrian Maggi)

Tenía marcada "El Maceta"
una pechera en el pecho,
el lomo medio deshecho
del recao y la silleta.
En la panza y la paleta
güellas de cincha y pretal,
detanto tratarlo mal
aquella gente perversa,
quedó tobiano a la juerza
y bichoco el animal.

Siendo caballo de andar,
anduvo pal chacaneo
y siempre que hubo un rodeo
lo agarraron pa enlazar.
Jue guapo pa galopear
y tragó leguas sin fin.
Movía con el rastrín
por más cargáu que estuviera
o rompía la pechera
o quebraba el balancín.

El sirvió más de una noche
pa dir hasta una milonga,
atao a la villalonga
entre las varas del coche
El anduvo a troche y moche
con el barril aguatero,
jue cadenero y ladero,
jue de sulky y jardinera,
y en los "trescientos" de ajuera
cuidao con él compañero!

Pero el tuso le cortaron
y le pelaron la cola
y a una calle media sola
una mañana lo echaron.
De esta forma le pagaron
todo el servicio prestao!
les cabrestió resignao,
como siempre... liberal;
le sacaron el bozal
y allá quedó abandonao.

Dejó el pasto que él comía
pa otro caballo mejor,
era el último favor
que el dueño ingrato le hacía.
Al tiempito no tenía
más que los güesos y el cuero,
a veces el día entero
pasaba como distráido,
y el labio de abajo cáido
como un inmenso puchero.

Allá vivió como pudo,
entre vizcachas y cuises,
a veces comió raíces,
haciendo las del peludo.
Aunque estaba medio habudo
un tiempito pellizcó
y tan mal no la pasó
mientras tuvo agua el pantano
pero al llegar el verano
ni un charquito le quedó.

Enfrente de la tranquera
desesperáu vino a dar,
pero ya podía esperar
pa que alguna se la abriera!
No había duda que aquel era
el principio de su fin.
Aunque jue güen saltarín
saltar no podía tampoco,
porque estaba tan bichoco
que lo paraba un piolín.

Al ver al matungo flaco
que estaba cáido en el suelo,
sofrenándose en el vuelo,
se le arrimó un pajarraco.
Después de este bicharraco
vino enseguida un montón
y, por equivocación
ya creyéndolo osamenta,
un chimango le revienta
el ojo de un picotón.

Levantó el cogote a gatas
cuando lo dejaron tuerto.
Todavía no estaba muerto
y alcanzó a mover las patas,
hizo tiritar las matas
con un resuello profundo;
allí estaba el cuervo inmundo
que le deseaba la muerte...

Así suele ser la suerte
del que hace bien en el mundo!
Aquel que llevara el tarro
con el mate pal rastrojo;
aquel que nunca fue flojo;
ni en el arao ni en el carro;
aquel que pisara el barro
quién sabe pa cuántos ranchos
murió rodeao de caranchos,
gaviotones y chimangos
que habían de hacerlo miñangos
con los perros y los chanchos.

En una de las orillas,
donde ya se entierra solo,
sabe asentar un chingolo
sobre las blancas costillas.
Y allá contra las varillas,
aunque naides lo recuerde,
la osamenta ya se pierde
en un trebolar en flor,
que en todo su alrededor
crece más alto y más verde.

Si algún resero asujeta
por el camino el arreo,
la tropilla hace un rodeo
y aquellos güesos respeta.
La madrina queda quieta
deteniéndose en el viaje
y mientras que hace coraje
pa dir a olfatear el perro,
hace un silencio el cencerro
como en señal de homenaje.

El regalón de mi tata de Omar J.Menvielle

En una noche e verano,clara como huevo e tero,
iba montao en mi overo,llevando de tiro al ruano.
Era caballo baqueano pa cabrestear a la par
y eso que entraba a escarciar con la fresca y relinchando,
pa mi que diba cantando con las ganas de llegar.

Fui mensual de Las Mostazas,en el Carmen de las Flores
como quien va pa Dolores,a unas seis leguas escasas,
iba yendo pa las casas pobre, triste y achatao.
Iba medio acobardao,cruzando esos cañadones
y más caído en ocasiones que hoja de zapallo helao.

Llegué a General Belgrano donde se cruzan dos trenes,
al tiempo que unos jejenes me espantaba con la mano.
En eso se paró el ruano y quedó como clavao,
el mancarrón asustao me quitó y salió sin yel,
encaró el paso a nivel, y el tren me lo hizo finao.

Gran pucha las que pasé en esa noche tan fiera,
nunca corrí una carrera donde tan fiero me fue.
Cuasi tuve una de a pie cuando el capataz me echó
y ahura ta que lo tiró,viene el tren y me lo mata
al regalón de mi tata que tanto me lo encargó.

El oscuro patas blancas de J.S. Torlasco

Patrón, vendamé el potrillo
oscurito patas blancas,
que es muy bien hechito de ancas
y es su pelo, un solo brillo.
Si me lo vende lo ensillo
hoy mismo pa jinetearlo,
porque quiero resignarlo,
pa ver si me sale bueno:
desde la rienda hasta el freno
en plata quiero taparlo.

Patrón, no se haga rogar;
vendameló por favor
que hasta el rancho de mi amor
en él quisiera llegar.
Le he de enseñar a escarcear
y libre en la atropellada
pa cuando lo vea mi amada
le encantará estoy seguro
al ver mi petiso oscuro
mi negra queda encantada.

Yo me quisiera sentar
en el lomo de ese brioso
porque es un flete fogoso
hijo de padre mentao.
Como pidiendo recao
tranquea de sobre paso,
se arrolla en forma de lazo
cuando quiere retozar,
yo lo quisiera montar
aunque me mate a porrazo.

Patrón le doy lo que tengo
en fin, todos mis caballos:
el doradillo y el bayo
y hasta la yegua madrina.
Que son los fletes que ensiya
este criollo de la pampa
son todos de buena estampa,
sin engaño le prevengo,
le doy todo lo que tengo
po' el oscuro patas blancas.

Escuela Gaucha de Pedro Boloqui

Estaba el potro ensiyao en la playa, campo ajuera,
pa que Nicasio subiera; un hijo de Pancho Aldao.
El viejo lo había agarrao con atención al bagual;
una mano en el bozal y otra en la oreja de modo,
que tapaba con el codo el ojo del animal.

El mozo, el basto tantió pisó el estribo y liviano,
como puesto con la mano sobre el recao se quedó.
El pingo medio se arquió como arroyando el peyejo,
y ansina entonces el viejo viendo a su gaucho prolijo,
estas palabras le dijo dándole fe en su consejo:

"Güeno m'hijo; haga coraje y apriete bien las rodillas,
qu'es capaz de hacerse astiyas beyaquiando este salvaje.
Priéndaselé y aunque raje la tierra en cada bufido,
mire siempre precabido la cabeza del sotreta,
cosa que en cada gambeta ¡no lo haye desprevenido!

Incline el cuerpo pa atrás estribe corto y seguro,
cosa qu'en caso de apuro me le eche el "dos" ahí nomás.
Háchelo bien si es capaz, no le mezquine rodaja,
pues siempre tiene ventaja salir marcando el rigor;
de no, ande muestre temor dejuro hay mesmo lo baja...

Dijo el mozo: ¡largueló!pegó el viejo la cuerpiada,
y como ánima endiablada la polvadera dejó.
Tuito el campo beyaquió pero el mozo, sin recelo,
como nacido en el pelo iba gritando de intento,
y el viejo decía contento; ¡Estos son los de mi suelo!

El relincho como un rezo de Omar Moreno Palacios

Un overo chimangeao
marca de Juanjo Madero,
dejó de luto el potrero
Ande lo había pastoreao.
los pastos se han achatao
la cebadilla no asoma
se ven peladas las lomas
y el murmullo de los montes,
se hunden en el horizonte
con bordonear de palomas.

El palenque ha quedao tieso
opaco de ausencia y frío
extraña el calor y el brío
de la tabla del pescuezo
el relincho como un rezo
me llega de la distancia
sabrá Dios en cuál estancia,
del cielo andará costeando,
los alambres repechando
y paseando su arrogancia.

En un derrumbe totallas
varillas se han ladeao;
antes eran cien soldaos
cuando entrabas al corral,
al yuyo y al cardo asnal
se quinchó la madreselva
sin saber quien lo resuelva,
con sueño pero despierta,
esta´la tranquera abierta
como esperando que vuelvas.

El galope y la mirada
lo llevo en la mente escrito,
se deshojó el Margarito
en la última galopeada.
El secreto e las gauchadas,
te los llevastes a los tientos;
la nube del sentimiento
llovisnea por mi overo.
porque yo soy el potrero
y es así como te siento.

Sarna con gusto de Omar J.Menvielle

Con la madrina de tiro
y un chúcaro acollarao,
dentré orillando el salao
pa cruzarlo de un suspiro.
Como soy hombre que almiro
la condición del bagual
dejé suelto al animal
que junto con la tropilla,
jue ganando la otra orilla
pa salir entre un juncal.

Largué al suelo la osamenta
ni bien gané la salida,
y una garuga tupida
le entró a pegar por su cuenta.
Se despachó la tormenta
y blanquiaba el campo entero
mientras uno que otro tero
me toriaba la tropilla
que entre unos cardos castilla
daba el anca el aguacero.

Yo en ocaciones pitaba
o chiflaba algún estilo
y después de un rejucilo
se me hacía que paraba.
Pero otra vuelta tronaba
y le seguía pegando,
siempre en mi china pensando
un redepente alcé el vuelo
heché una mirada al cielo,
monté y seguí galopeando.

Me tiene agarrao del pico
esa china abusadora,
que es pa'l amor matadora
como montura e milico.
Me echó mordaza al ocico
la loca pa sujetarme
y aura no puedo apotrarme
ni pegar la vuelta ajuera
y voy por ella andequiera
sin que me importe mojarme.

Pelajes Entreverados -Letra: Carlos Castello Luro -Música: Atahualpa Yupanqui

Tuve un lindo doradillo, salió de un monte con puerta;
medio charcón, lista tuerta y apenita de colmillo.
Por lo blanco en los codillos era mi flete lagarto,
recio de encuentro y de cuarto, como venao de ligero
ni lo veían los rayeros de ganar ya estaba harto.

Se lo llevó el romerillo por emprestarlo una vuelta
ya no arrebata más vueltas se apagó mi doradillo.
Hoy tengo un chuso tordillo de los llamados sabinos
y como buen argentino no me podían faltar
dos gateaos para mudar: uno rubio otro barcino.

Un flor de gateao tiznao me sacó de mil apuros
marca de Remigio Luro me lo habían regalao
De ahí procedía un bragau un tostao, un lunarejo
y un zaino mula ya viejo un anca mora, un barroso
y un lindo palomo brioso un nevao y un azulejo

Amancé uno testerilla cabos negros, varios moros,
mala cara, sangre i' toro y un rosillo mascarilla.
Un colorao gargantilla, un picasito lucero,
un rosao, un zarco overo y como suebra pincel
tuve un zaino negro argel y un tubiano pescuecero.

Se distinguir un trabao, un pico blanco, un lobuno,
anca nevada y cebruno. Rosillo moro y cruzao,
Maneao de atrás, el fajao, raya i´mula, el media res,
mancha, pintao, yaguané rabicano y por si salvo:
uno, dos, tres y cuatro albo bien calzao y pangaré.

A los bayos no los mato; naranjos, blancos, rodaos,
pampa, roanos, enceraos, el canario, el huevo i' pato
Y pa' dir cerrando el trato: llueve y no llueve es la menta;
me he referido al tormenta, pa' muchos entrepelao;
y si de algo me he olvidao vayan sacando la cuenta.

MUY BUENO

La vuelta de Atahualpa Yupanqui

Más de uno me ha creído muerto y ansí lo habrá festejao,
creyéndome sepultao en medio de los desiertos.
Pudo ser; pero lo cierto es que andando por la vida,
en esas atardecidas llenitas de soledad,
a naide le ha de faltar una estrellita prendida.

Ninguno debe pensar que vengo en son de revancha;
no es mi culpa si en la cancha tengo con qué galopear.
El que me quiera ganar ha'i tener buen parejero.
Yo me quitaré el sombrero porque ansí me han enseñao,
y me doy por bien pagao dentrando atrás del primero.

Cada uno larga su acento según la pasión encierra.
El árbol nace en la tierra pero es hermano del viento.
Las cosas del sentimiento las va ordenando la vida.
Y en mi lejana guarida rodeao por la adversidad,
yo me sabía consolar con mi guitarra querida.

¡Pobre de aquél que cegado por la dicha del presente,
se acuerda tan malamente de los que ayer han luchado!
Errar, muchos han errado porque es ley no superada.
La vida no nos da nada; presta a interés usurario,
y el que piense lo contrario verá su dicha embargada.

A Cristo lo condenaron sin escucharlo siquiera,
y una corona espinera sobre su frente fijaron.
Al madero lo clavaron y lo lancearon también.
Se burlaron del edén de virtudes prometidas,
por aquél que dió su vida para iluminar el bien.

Empujao por el destino también yo abrazo un madero.
Crucificado trovero voy yendo por los caminos.
Mis cantos de peregrino no son salmos ni sermones;
sino sencillas canciones de la tierra en que nací.
¡Lucesitas que prendí pa' alumbrar los corazones!

La Confesión de Arsenio Cavilla Sinclair

Aquí me tenés, vieja. ¿He tardado mucho?
Sí, ya lo sé; pero no es culpa mía.
Desde que vos te fuistes de la vida
han sucedido cosas, que barrunto,
son las que me han cambiao en un difunto
que tiene por cajón, la pulpería.

Hoy, apiadao de mí el sepulturero,
ha rebajado en mucho la ginebra
y he venido a traerte estas verbenas
qu'es tuíto lo que queda allá 'n el rancho
que casi está tapera... y los muchachos,
porque no están allí, por aquí no llegan.

Perdoná si no m'hinco pa'contartelo
que a contarte mi penar apura;
pero las chiquisuelas 'tan tan duras,
que sé que si llegara 'arrodiyarme...
¡con las ganas que tengo de quedarme
te iba achicar talvéz la sepoltura!

Zoilo, pelió un domingo en las carreras,
pero no te aflijás, ¡lo madrugaron!
y al ladito al sanjón del "Colorao",
ande deslinda el cuadro 'e los ñanduses,
le he clavao una cruz de caracuses
que emponchan de amarillo los retamos.

Lucio, tu regalón... vive y no vive;
en tropilla con otros compañeros,
por algo que no te cuento...
¡porque es fiero!ha dejao de ser hombre
pa' ser número,d'esos que se pudren
en los húmedos calabosos
de allá ¡de Tierra del Fuego!

Y aquí en el tirador traigo una carta,
que vino a remachar esa condena;
'ta tal cual la encontré la noche aqueya
sobre del catre ande dormía Eduviges,
y calculando lo que en ella dice,
no he querido que nadie me la lea.

Recuerdo bien, que en tu última boquiada,
"¡Cuidame los muchachos!", me dijistes;
yo hice un esfuerzo grande pa' cumplirte,
pero el destino s'empeñó en torserlo...
y tan sólo ha quedao, ¡lo que estás viendo!
de aquél nido de amor que conocistes.

Porque no sé resar, por eso no reso;
porque no sé llorar, por eso no lloro;
y queriendo quedarme te abandono,
porque hace tiempo el corazón me dice,
que ha de llegar un día hasta el boliche...
¡el ventajero que difuntió a Zoilo!

Escucha hermano de Alvaro Istueta Landajo

Sé güeno y trabajador
y a nada le mañeriés
quien trabaja, n'olvidés,
es mirado más mejor;
hacéte muy cumplidor
y nunca andés rezongando,
seas pión o estés mandando
tratá bien a los demás,
siempre es mejor capataz
el qu'empezó mensualiando.

Respetá a todos primero
y te van a respetar,
igual que pa' saludar
sacáte boina o sombrero;
séle gaucho al forastero
sin preguntarle quien es,
en tu rancho o donde estés
atendélo 'e lo mejor
tratándose de un favor
siempre es poco cuanto dés.

Usá de güen fundamento
pa'tayar en discusión
quien tiene güena razón
güeno tiene el pensamiento;
aprendé a cada momento
aunque sea duro el tratarlo,
sin que precise mostrarlo
es conocido el capás,
y no te olvidés jamás
que al amigo hay que cuidarlo.

Sé poco afeto a peliar
que mancha el nombre y la mano
pero si te toca, hermano,
no te debés achicar,
nunca tenés que aflojar
más vale seguí tirando,
y aunque te sigas golpiando
mirá de frente a la vida
que no es carrera perdida
la que vayas sujetando.

Procurá de ser mejor
que aquel que te haiga enseñao,
y poné mucho cuidao
en hacerte observador;
elejí como a una flor
la que sea tu compañera,
vos queréla, que te quiera,
y verás con alegría
que no la tenés pa' un día
sino...¡pa la vida entera!

Nunca te hagás el altivo
mas vale se escondedor
el sonso vive mejor
que el que se las da de vivo;
sabé ser agradecido
tamién decente y honrao,
pues si en tu güeya has andao
como lista de zorrino
serás tan güen argentino
como es cierto lo qu'he hablao.

Amanecer Campero de Alberto Freixas

Con el cacarear del gallo
Y el resonar de un cencerro,
Con los toridos del perro
Y el relincho de un caballo,
Se desgrana el primer rayo,
Del sol sobre la llanura
Mientras se escucha en la altura
A una cachirla cantora:
Que por ser madrugadora
Al nuevo día saluda.

Se ve volver al boyero
Con la tropilla al corral,
Se ve salir al mensual
Cuando se muere el lucero.
Se dispierta el gallinero,
Se viene ya con sus luces,
Se ve emparejar el tuse
A´lgún peón recorredor:
Y ya hay en el asador
Cuatro alones de avestruces.

Si hasta al viejo domador,
Siempre ayudado por otro;
Se lo ve ensillar un potro
Muy bellaco y boleador.
También es madrugador
El viejo galpón de adobe,
Si hasta parece que llore
Con un llanto de rocío,
Mientras despiden al frío
Unos zorzales cantores.

Amanece la perdiz
Y canta sobre la loma,
El sol la cabeza asoma
Entre cardos y altamis.
El cielo comienza a abrir
Su poncho de cerrazón,
Ya se oye en el cañadón
El grito e la gallareta,
Pato, tero, martineta
Y el chiflar del charabón.

Y así amanece en mi pago,
El pago donde he nacido,
El pago donde he vivido
Y el pago de mis amores.
Soy del Carmen de las Flores
Y ese es mi orgullo mejor,
Ser sincero payador
De este suelo tan querido:
Ser paisano y Argentino
Ese es mi mejor honor.

Un peón, Segundo Molina de Alberto Merlo

Llegó a la estancia de paso pa'l tiempo de las esquilas
y alargó su permanencia por causa de que llovía.
En la esquina de un galpón l' hizo tabique una estiba,
tendió el catre y de un alambre colgó sus escasas pilchas,
y al no encerrar la majada, y andar de gusto esos días
pa' no pasarla aburrido ayudó, en lo que podía.
...juntar marlos pa' l fuego, arreglar unas bebidas,
cortar lonjas, sacar tientos, desgranar pa' las gallinas...
Y cuando compuso el tiempo, y terminó con la esquila, se quebró un peón...
Pa' reemplazarlo unos días, despúes en la mesma estancia otras changas que salían...
Del galpón, pasó a las piezas que pa' los peones había.
Y como el tiempo se escapa y se amontonan los días...
ya van como veinte años que aquel Segundo Molina
es un hombre para un patrón: ¡ya no es más peón golondrina!.

Pero, el asunto ha cambiao en estos últimos días,
ya que a llegao a la estancia un juez, con un polecía;
pa' anoticiarlo al patrón de un parte que le traían:
"que en su campo trabajaba un tal... Segundo Molina.
Pa' la patria... desertor cuando llamó la Marina".

Al enterarse el patrón, riyéndose todavía -
creyendo una confusión, dentró a escuchar que decían,
y la verdad era cierto, aunque ni el peón lo sabía...
¡ había pasao tanto tiempo del sorteo y la milicia !.
Pero el juez insistió completando su teoría:
¡ Por no servir a la patria es un desertor... Molina !.

Esas palabras cayeron pa' l patrón, como agua fría
y levantando la voz dentró a sangrar por la herida...
-"¡ Como?... que no ha servido a la patria mi pión... Segundo Molina... ?
¡ Podrá o no ser desertor d' eso no ando con porfías...
pero que sirvió a la patria doy fé y me juego la vida...
Porque hace más de veinte años sin aflojarle ni un día
con en el arao, de a caballo, sin conocer la fatiga,
lidiando con toros bravos, haciendo crecer la estiba,
recorriendo los potreros pa' l tiempo de las paridas...
¿ O solo sirve a la patria aquel que va a la milicia?.

Vaya nomás que enseguida me cambio y salgo pa' l pueblo
a ver la papelería y buscar un abogao´ que lo defienda a Molina...".

El peón, que estaba escuchando sin decir, "la boca es mía",
salió al tranquito y pensando en las cosas de la vida,
el que siempre iba alegando que a llorar no aprendería...
con la cabeza agachada se metió pa' la cocina...
Y le mojaron sus ojos el puño de la camisa...
Mientras seguía escuchando lo que' l patrón... repetía:
"¡Con qué... ¿no ha servido a la patria mi peón... Segundo Molina !?".