jueves, 14 de mayo de 2009

Huella Triste de Atahualpa Yupanqui

Que yo les cuente mis penas
me piden de tarde en tarde.
Si en ellas está mi fuerza
déjenme que me las calle.

Voy anclando por el mundo
Camino de cualquier parte.
Llena de piedras la senda,
lleno de sueños el aire.

La vida es un lazo largo
estira'o sobre la tierra.
En una punta una dicha,
y en la otra punta una pena

Así va mi corazón
lleno de sueños y ausencias,
sin encontrar su querencia
perdido en la cerrazón.

No se ve la Cruz del Sur
en las noches de tormenta.
Hay que mirar dentro de uno
para encontrarla a la huella.

Cuando me cansa el camino
me pongo a mirar p'adentro
como quien arrima leñas
al fogón de unos recuerdos.

El Aromo - (Romildo Risso - Atahualpa Yupanqui)

Hay un aromo nacido
en la grieta de una piedra.
Parece que la rompió
pa' salir de adentro de ella.

Está en un alto pela'o,
no tiene ni un yuyo cerca,
Viéndolo solo y florido
Tuito el monte lo envidea.

Lo miran a la distancia
árboles y enredaderas,
diciéndose con rencor:
Pa uno solo, cuánta tierra.

En oro le ofrece al sol
pagar la luz que le presta.
Y como tiene de más,
puña'os por el suelo siembra.

Salud, plata y alegría,
tuito al aromo, la suebra
Asegún ven los demás
dende el lugar que lo observan.

Pero hay que dar y fijarse
como lo estruja la piedra.
Fijarse que es un martirio
la vida que le envidean.

En ese rajón, el árbol
nació por su mala estrella.
Y en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas...

Como no tiene reparo,
todos los vientos le pegan.
Las heladas lo castigan
L'agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo
sin que ninguno lo sepa.
Con su poquito de orgullo
porque es justo que lo tenga.

Pero con l'alma tan linda
que no le brota una queja.
Que en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas.

¡Eso habrían de envidiarle
los otros, si lo supieran !

El Alazán de Atahualpa Yupanqui

Dicen que un hombre "de a pié"
Solo es la mitad de un gaucho.
Eso, no más, y seré
porque perdí un caballo.

No me gustan las nostalgias
porque me achican la vida,
y el corazón se desangra
de penas mientras camina.

A veces, a rienda corta,
con las coscojas sonando,
parecía preguntarme:
¿qué ando pasando, paisano... ?

Y así voy, y así voy yendo,
cuesta arriba o cuesta abajo,
solitario y nostálgico
porque perdí mi caballo...

Era una cinta de fuego
galopando, galopando
crin revuelta en llamaradas,
¡mi alazán te estoy nombrando!

Cruzó las sierras con luna,
cruzó los valles nevando.
Cien caminos anduvimos,
¡mi alazán te estoy nombrando!

Oscuro lazo de niebla
te pialó junto al barranco
¿Como fue que no lo viste?
¿Qué estrella andabas mirando ?

En el fondo del abismo
ni una voz para nombrarlo,
solito se fue muriendo
¡mi caballo, mi caballo!

En una horqueto del tala
hay un morral solitario,
y hay un corral sin relincho.
¡mi alazán te estoy nombrando!

Si como dicen algunos
hay cielos pa'l buen caballo,
por ahí andará mi flete
galopando, galopando...

Oscuro lazo de niebla...te pialó...
En el fondo del abismo...ni una voz.

martes, 7 de abril de 2009

Por la cria de Antonio Comas "El Indio Duarte"

¡Oiga!
Si, a usté lo he llamado
porque supe que usté iba a irse mijo.
Yo corrijo su rumbo, y es natural
si tiene gusto a sangre en la boca
lo comprendo.

Al hombre más curtido se le hace
ñudo entre el facón los dedos,
cuando le llevan la mujer querida
y lo dejan vacío por dentro.

¿Pero a qué continuar?
a qué continuar si yo le escucho
galopar su pensamiento
y al tiempo que le pido que se quede
uste muenta a caballo y hasta luego
¡vallase! vallase pa onde quiera
que yo me quedo a vigilar mis nietos.

está bien que ellos mañana o pasado
puedan sentir el amparo de su abuelo
pero no es lo mesmo.
no es lo mesmo malcriarse en mis resongos
de que saquen enseñanza de su ejemplo.
además, si los deja
aunque usté no quiera
siempre serán unos pobrecitos que andan
pegados al chiripa de un viejo.

pero ¿a qué continuar?
a qué continuar si yo le escucho
galopar su pensamiento
y al tiempo que le pido que se quede
uste muenta a caballo y hasta luego
¡vallase! vallase pa onde quiera
vallase a saciar en sangre sus deseos.

Pero oiga mijo,
como el viaje es algo largo
es necesario que cavemos sobre la sepultura de su madre.
Hay que cambiarle pa otro lado los hueso a la pobre finada.
Se le están viniendo encima los caminos
y cuantito descuidemos, le echan la cruz abajo
de tanto golpear contra ella los troperos.

Allí tiene una pala
¡sacúdale duro y parejo!
que yo ya estoy viejo y bichoco
pa estas faenas.
y pensar…
y pensar mijo que llevo treinta años,
treinta años al costado de esta osamenta
que ha sido mi martirio y mi consuelo

¿cómo dice? ¿qué está muy dura la tierra?
¿qué parece que nunca fuera removida?
¡¿y no le estoy diciendo que son como treinta años
que hice esta zanja pa enterrar mi sueño?!

¡hunda! hunda la pala por ahi
por donde asome ese pedazo de cuero
¡tuerza, levante!
no se me ahogue en miedo.
que un hombre tan solo se marea a la hora
que se está muriendo.
está asustado porque ha visto que ha sacado
un cajón que no es de muerto.

déjeme abrir la tapa, que al abrirla
van a volar treinta años de misterio…
allí tiene: la bata florecida que perfumó mi vida,
el pañuelo, la cinta azul del velo, los zapatos puntiados,
las medias blancas que le compré en el pueblo
¡y aquel!...aquel…aquel montón de hilachas
carcomidas por el tiempo,
la poyera punzó que usó pa su casamiento.

¡este… este mijo,
es el cadáver que he velado treinta años!
treinta años en silencio
pa que ninguno nunca
pudiera marcarlo con el dedo
ni refrescarle con el barro la vergüenza
que tuvo Fredencia de nacimiento.

Su madre…aunque le duela
su madre…igual que ahora su mujer se fue con otro
y al primer momento decidí lo que usté,
de ir a cobrarme la deuda,
cuchillo a cuchillo

¿pero para qué? ¿para qué?
si allá en el rancho
abandonado quedaba mi pobre hijo durmiendo,
un inocente,
un inocente que al final de cuentas iba pagar
pagar lo que yo había hecho.

me mordí desesperado las manos
envainé mi cuchillo, y enterré silencioso estos despojos.
y me dispuse a continuar viviendo
sonriendo por fuera
pero con la muerte…con la muerte adentro
pa que usté
pa que usté mijo
se criara limpio en hombre
trabajador… y honrado de pensamiento.
ahora, ya me puedo morir tranquilo
queda usté con el secreto pa que diga algún día
si ha servido di algo, tanto sufrimiento.

Saque esa cruz
¡¿qué saque esa cruz le ordeno?!
empareje el terreno ¡y vallase!
vallase pa onde quiera
que yo me quedo a vigilar mis nietos

¿cómo?
Huye pa su rancho
se ha echado sobre los ojos el sombrero
¡va llorando!
¡no importa mijo!
no importa que padezca
yo lo hice por usté
y usté sufra por ello.

gracias tata Dios, gracias señor
por fin comprendo,
por fin comprendo por qué me heriste
en la mitá del pecho.
las penas que sufrí
resultan chicas y las comparo con el bien que han hecho
te ensañaste con un pobre gaucho
para que tú y todo este mal
fuese la dicha de un abuelo.

Amaneciendo de Claudio Martínez Paiva

YO YA ANDABA LEVANTA’O…DE MADRUGADA,
SALGO A PRENDER MI TABACO EN EL LUCERO
MIENTRAS TERMINA DE ENCERRAR LA NOCHE
UNA RONDA DE GALLOS FULGURIENTOS.
TAPA’O CON LAS CENIZAS DEL ROCIO
ARDE HAYA EN EL HORIZONTE EL TRASFOGUEO,
HAY UN PIRINCHO…CAPRICHOSO,
MADRUGA MUCHO, VIENE HACER BUCHE DE LUZ EN ESE ALERO,
HAY UNA RONDA DE PAJARITOS CON LOS PICOS RECIEN PINTADOS DE NUEVO
Y EN LOS JUNCALES DEL ARROYO DE ORO TIENDEN A SECAR SUS MEDIAS EL BOLLERO.

YO ERA MOZO…MOZO Y CON NOVIA,
ME FALTARIA MAS O MENOS UN MES PARA EL CASAMIENTO
SOBRE EL AMANECER DE MI RELATO HA PASADO POCO OLVIDO
PERO MUCHO TIEMPO…SE VE UN AMARGO…
SENTI EN LA PUERTA EL BALAR DE UN CORDERITO ENFERMO,
ABRO…Y ME ENCUENTRO CON UN NIÑO DE MESES
ENVUELTO EN UNOS TRAPOS VIEJOS,
¿Y ESTO?... PENSE PA’ MIS ADENTRO…
QUIEN SABE?, QUIEN SABE QUE MISERIAS ME TRAJO A MI ESTE MAMON AJENO,
LO ALZE…, LO ALZE COMO QUIEN ALZA UN CRUCIFIJO TOCA’O POR DENTRO
LO BESE EN LA MOYERA QUE TENIA UNA PELUSA DE PATITO NEGRO.
LO APRETE JUERTE CONTRA EL CALOR EMPLUMA’O DE MI PECHO Y EL NIÑO…
EL NIÑO DEJO DE LLORAR...

Y EL SOL…EL SOL CURIOSO SE ACERCO COMO A OLFATEARLO,
EL HORNO ABRIO TAMAÑA BOCA AL VERLO…
Y PARA QUE EL NIÑO RIERA MI CABALLO VIEJO HIZO DE SU COSCOJA UN SONAJERO ENTONCES YO TOCA’O LE DIJE A TU’ITOS:
AL AIRE, AL RANCHO, AL CABALLO, A LA VACA, AL SOL, AL VIENTO,
ESTE, ESTE ES UN HIJO MIO…
CLARO QUE ES UN HIJO MIO POR QUE ES UNA SEMILLA,
UNA SEMILLA QUE ME TRAJO EL VIENTO,
BENDITA SEA LA NOCHE QUE LO PUSO DESNUDITO DE AMOR BAJO MI ALERO.

LE DEJE EL NENE A UNA VECINA, LE CARGUE ESPUELAS AL CABALLO VIEJO
Y LO RAYE EN EL PATIO DE MI HEMBRA,
EN EL PATIO DE ESA MUJER QUE NO TUVO CORAZON,
EN EL PATIO DE ESA MUJER QUE NO TUVO SENTIMIENTOS,
POR QUE LE NEGO AL NIÑO EL AGUA DEL SOCORRO Y PECHO
POR QUE IBAN A DECIR CUATRO VECINAS QUE ESE HIJO ERA NUESTRO,
IBAN A DECIR QUE LO HABIAMOS TENIDO NOSOTROS SIN PERMISO DEL PUEBLO
ANTE ‘L CASAMIENTO, Y ELLA, MI NOVIA, MI NOVIA ME PIDIO QUE LO REGALARA
MI NOVIA ME PIDIO QUE LO DIERA!...
¿Y COMO PODIA DARLO…?

COMO PODIA DARLO SI NO ERA UN PERRO,
NO ERA UN PERRO… ERA UN PEDAZO DE CARNE,
ERA UN PEDAZO DE CARNE CON UNA ROSA ADENTRO.
Y DIOS, DIOS NO PUSO ESE NIÑO EN EL NIDO DE UN MALBA’O
DIOS LO PUSO EN EL NIDO QUERENDON DE UN HOMBRE DE AMÉRICA
QUE SE SANTIGUA POR LOS CUATRO VIENTOS,
Y YO NO ESTOY PARA QUE ME TIEMBLE EL PULSO
CUANDO SALGO A PRENDER MI TABACO EN EL LUCERO.
ELLA MI NOVIA ME DIJO QUE PODIA HABERME DAO’ UN HIJO NUESTRO,
QUE ESE, QUE ESE ERA UN PEDAZO DE CARNE AJENA,
QUE ESE ERA UN PEDAZO DE CARNE NEGRA,
QUE ESE ERA UN PEDAZO E’ CARNE E’ PUEBLO,
QUE LO DIERA QUE LO REGALARA, ¿Y COMO PODIA?, COMO PODIA REGALARLO
SI NO ERA UN PERRO.

Y ENTONCES MI NOVIA, LA MUJER QUIEN TOAVIA QUIERO,
LA MUJER QUE LE ESTABA AGARRANDO,
AGARRANDO LA OREJITA AL CASAMIENTO
ME APUNTO LOS OJOS EN EL PECHO Y ME DIO A ELEGIR; " EL NIÑO O ELLA",
EL NIÑO O ELLA, EL NIÑO O ELLA, EL NIÑO O ELLA.
CON EL NIÑO LE DIGE QUE SI, CON EL, DESNUDITO DE AMOR CON EL ME QUEDO.

martes, 31 de marzo de 2009

PIMPOLLO Letra: Julián Zini / Música: Mateo Villalba

Pimpollo quiero hablarte y a solas,
porque quiero más que decirte cosas,
mostrarme por adentro.
Pimpollo de mi alma, yo sé
que tu silencio más que palabras lindas,
necesita un espejo;
si bien yo soy tu padre y eso me da derechos,
sé que a tu edad no valen algunos argumentos,
que sobran ciertas frases y hace falta el ejemplo.

Por eso me conformo, con que me creas sincero.
Claro que yo debiera ser más amigo,
tengo que estar mas cerca tuyo,
de vez en cuando al menos
y sobre todo ahora Pimpollo en este tiempo
en que tu sangre joven busca su derrotero
y se te van los ojos al país de los sueños,
y se quedan tus manos para escribir recuerdos,
ahora que en mi alma también hay algo nuevo,
algo que no quisiera decirte, que son celos...

Porque sabrás Pimpollo que aunque no lo demuestro,
y aunque dé la impresión de estar solo en los besos,
me preocupan tus pasos y te sigo de lejos.

Si supieras las noches que te pienso y te pienso,
lo hablamos con tu madre, la pobre, según veo,
vive más el problema, sufre tu crecimiento,
da vuelta con Uds. y lleva todo el peso de la casa,
yo a veces parezco un forastero y es que
Yo fui educado de otra forma, otro tiempo.
Te mentiría si te digo que no temo,
si al no hallar las palabras muchas veces me muerdo
y me trago las ganas de contarte mis miedos.
Porque los hombres somos así. ¡De carne y hueso!.

Pimpollo, ¡somos luz y sombra al mismo tiempo!.
Llevamos en nosotros algo así como un fuego.
¡Una chispa sagrada madre de tanto Incendio!.
Uds. las mujeres en cambio, llevan dentro un manantial sagrado.
Y es que Dios mismo ha puesto
en el cántaro tibio de sus hermosos cuerpos
el agua de la vida, un grandioso misterio
por eso es que te pido, o mejor te recuerdo.

La vida es un camino que tenés que recorrerlo,
acordate que abundan los entretenimientos.
¡No juegues con la vida!, ¡cuidado con el fuego!
No quiero que te quedes mirando mis defectos,
ni quiero que me busques en los rostros ajenos.
Tenés que preocuparte de hallar tu compañero,
que ya dejó a los suyos y viene hacia tu encuentro.
Salí de vos, te invito a que hagas un esfuerzo.
Larga esos colibríes que hay en tus ojos nuevos.
Y recorré horizontes, ándate hasta otros cielos.
Conocé otros paisajes, si es tuyo el universo,
llénale de preguntas al río, al sol y al viento,
habla con los caminos, te dirán lo que vieron.
Son mis viejos amigos y te irán repitiendo.
Los que buscan encuentran.

No te apures que hay tiempo y es cierto,
es mi experiencia lo poquito que tengo
que le gané a la vida, mirá alrededor nuestro,
nada se hace de golpe la dicha es un secreto,
hace todas las cosas a su debido tiempo,
ya vas a ver Pimpollo que hermoso es todo eso,
tendrás ganas de darte y es que podrás hacerlo,
porque para ese entonces ya volverás
sabiendo que el amor
solamente el amor da derechos.

Pero el amor Pimpollo, recordalo, no es ciego,
tiene luz en los ojos y te sirve de espejo,
te toma de la manos y lo sentís adentro,
entrecerrás los ojos y estás tocando el cielo,
perdóname Pimpollo, me inspiro y me voy lejos,
no sé si es el cariño o estoy quedando viejo,
debía y no sabía como serte sincero,
ya vez quise mostrarte como estas aquí adentro
y ahora que ya di y dije lo que padezco y siento,
quisiera regalarte dos cosas:
Una, el riesgo de equivocarte
La otra una frase, un secreto:
Ama y haz lo que quieras
¡Pimpollo yo te quiero!

Todo el amor que te dí de Argentino Luna

Creía pertenecer a tu mundo y a tus cosas
Y no sabía que ceremoniosamente lejos estaban
Todo lo tuyo no pertenecía
A ese mundo que tanto yo soñaba
Que alegre me sentí con tus cabellos
Con tu rostro que mis manos inundaba
Pero vinieron palomas y cortaron el vuelo
Que en tus sueños yo estrenaba
Quizás mejor así para no verte
Certeramente lejos a la distancia
Son tan chicas mis cosas en tu mundo
Que hoy yo sé que lo mío no te alcanza
Solo tengo un montón de rimas tontas
Una angustia de amor en la palabra
Unas ganas tremenda de quererte
Y un adiós prendido en mi guitarra.

Todo el amor que te di
Hoy te lo vengo a quitar
Como yuyo del jardín
Así te voy a arrancar
Y si es que ahora sufrís
Se que me vas a olvidar.

No siento pena por ti
Para que te he de engañar
Ya encontrarás por ahí
Otro ser con quien jugar
Yo buscaré para mí
Otra reja ande cantar.

Si es que algo mío te queda
Niña lo puedes guardar
El que busca otro camino
Nada tiene que llevar
Mejor las manos vacías
Por lo que pueda encontrar.

Puedes decir si querés
Que yo no te comprendí
Y si te pones en juez
Hechame la culpa a mí
Pero no digas a nadie
Todo lo que yo te di.

Y si es que llego a cruzar
Por tu camino otra vez
Tú te tienes que olvidar
Lo bien que me conoces
Como una lluvia de enero
Así yo tengo que ser.

Mire que es lindo mi país, paisano de Argentino Luna

Mire que es lindo mi país paisano,
si usted lo viera como yo lo vi,
un cielo limpio repartiendo estrellas,
la madre tierra acunando el maìz.

Viera que lindo es su país paisano,
los cuatro rumbos que le conocí,
si usted lo quiere como yo lo quiero
cuando lo conozca me dirà que sì.

Viera que es lindo este país paisano,
venga conmigo y no me mire así,
si le han vendido una postal de afuera
mire primero lo que tiene aquì.

Viera que es lindo este país paisano,
rompa el boleto ese que tiene ahí,
la tierra sufre si la abandonamos,
yo que usted lo pienso y me quedo aquì.

Viera que es lindo mi país paisano,
si usted lo viera como yo lo vi,
entenderìa el por què le pido
lo que le pido cuando canto asì.

Apenas si soy cantor de Argentino Luna

SI alguien me pide que cante, me vuelvo caminador
porque pienso que el cantante que canta lo que otros piden
es muy probable que olvide su oficio de sembrador,
a mi me gusta cantar cuando algo me quema el pecho
pero cantar sin derecho, sin razón y sin porqué
es algo que yo no sé a pesar que otros lo han hecho,
el aplauso suele ser halagador ¡ah razón!
pero tanta reunión y aplaudir tanta tonada
que el aplaudido gozaba lo pobre de su canción.

Al cantor no hay que pedirle el tiempo que va a durar
hay que dejarlo volar y escucharlo calladito
molestarlo es un delito que usted no puede pagar.

Las ansias de ser famoso otra razón puede ser
hay quien pagaría por ver su nombre en letras doradas
pero al no estar bien pegadas el tiempo las hará caer,
cuando yo vivía en mi pueblo entre el mar y la montaña
a mi madre escuchaba cantar canciones sencillas
qué hermosa que era mi vida cuando mi madre cantaba,
esa si era cantora, ni guitarras precisaba
cuando mi madre cantaba en el calor de la fiesta
todo el campo era una orquesta que su voz acompañaba.

Hoy cuando escucho a un cantante cantar canciones de aquellas
yo que ando sus mismas huellas buscando lo verdadero
les aseguro, caballeros, le pido perdón a ella,
unos graban un disquito y se sienten profesores
ya no son los cantores que con el canto lloraban
al tener suerte se engañan y ya se creen unos dioses.

Si tienen ganas de cantar piensen lo que van a hacer
no se vayan a creer que la cosa es tan sencilla
de la bolsa canastilla pero hay que hacerlo caer.

Hoy que vivo entre cantantes yo les puedo asegurar
que es dificil aguantar la vanidad y la fama
hasta héroes de la cama buscan para hacerse nombrar.

Y ya los dejo señores pero les pido un favor
si por ahí algún señor les pregunta por mi oficio
díganles que así lo he dicho apenas sé cantar yo.

Tiempo adentro de la siembra de Luis Landriscina

Un hombre camina solo tiempo adentro de la siembra
esta paseando su angustia sobre su vida de tierra
que son las pocas hectáreas de esa chacra pura penadon
de siempre tuvo algo que vino aguarle la fiesta
Unas veces las heladas que vinieron tempraneras,
otras veces fueron plagas, otras lluvia y otras seca,
la cosa es que nunca tuvo cosecha que fuera buena
Ahora es otoño en su vida, esa vida que se seca
como esta seca la chacra culpa del sol que la quema
Hoy ya no sabe que hacer, se pasea y se pasea,
los ojos mirando lejos como añorando su tierra
o mirando en años mozos cuando a estas playas viniera,
porque a veces algo ayuda el recordar cosas viejas.

Pensar en cuando llegó, una mañana serena
amanecer de ilusiones que iluminaron su senda
para que encuentre un arado y se olvide de la guerra,
Ilusiones que anduvieron caminando en tierra suelta
cantando junto a su dueño con cada gota de siembra,
ilusión que hecha capullos le permitió que intentara
traer a la que esperaba en un pueblito de Europa para ser su compañera
Y al poco tiempo llego la tímida Federenca,
pelo rubio y ojos claros que apuntalaron la siembra
iluminando aquel rancho con su menuda presencia
Llegó la gringa y la chacra parecía estar de fiesta
Aparecieron cortinas y hasta mantel en la mesa,
cantaron mejor las aves al ver que llegó una dueña
Y tuvo otro gusto el pan que amasara por las noches
en ese andar de impaciencia porque la gringa era arisca
para andarse con pereza.

Y a todo le puso el lomo sin preguntar cuanto pesa,
y así pasaron seis años persiguiendo la cosecha.
Mas lo bueno dura poco y la pobre cayó enferma.
El gringo desesperaba sin saber como atenderla,
temblando la llevó al pueblo cuerpeándole
a la picada su sendero de culebra,
y sin medir el cansancio de aquellas sus pobres bestias
entró al galope en el pueblo como a ganarle a la muerte
una vida en la carrera.
Y en esa misma volanta mensajera de cosechas
muy triste por la picada llorando trajo sus penas,
porque se volvió muy solo sin la pobre Federenca
que se quedó para siempre debajo un poncho de tierra
Iba llegando a la chacra y en el rancho creyó verla
repitiendo esas palabras que al morir ella dijiera

- Cuidá la chacra José, trabaja y nunca la vendas.
Y allí comenzó a vivir las cuentas de su existir en un rosario de penas
porque además de faltarle su tan guapa compañera
el destino desde entonces le mezquinó las cosechas.
Por eso camina solo bajo aquel sol que lo quema
como queriendo en su andar gastar el surco
hasta hundirse para siempre en esa tierra
como queriendo encontrar junto a perdidas cosechas
La figura angelical de su buena Federenca
para seguir siempre juntos caminando de la mano
tiempo adentro de la siembra.

Novio oficial de Héctor Gagliardi

Mirá ya estoy aburrido
De hacerte el novio Leonor
Si ya juré por mi honor
De que seré tu marido
No veo por qué motivo
Cada vez que te visito
Me encuentro:Al sur tu papito
Al oeste tu mamá
Al este el tío Tomás
Y al norte con tu hermanito.

Cuando yo me animo a hablar
Para decir que te quiero
Tu tío que fue bombero
Me lo vuelve a recordar
Tu padre lo hace callar
Para hablarme de camiones
Tu mamá de los riñones
Tu hermano de River Plate
Y vos, y vos en ves de animarte
Te pican los sabañones.

Cuando te agarro las manos
Tu madre te da el tejido
Si quiero hablarte al oído
Empiezan con: piano, piano...
Tu padre con el toscano
Sabiendo que yo no fumo
Me ametralla con el humo
Tu tío con otro incendio
Y tu hermanito en el medio
Jugando al oficio mudo.

Si no hay que podar la higuera
Me toca arreglar la radio
O la luz del cuarto baño
O pintar la pajarera
Cuando no es la chimenea
El timbre de la cancel
El domingo fui a comer
Me hicieron rayar el queso
Y yo no voy para eso
Lo tenés que comprender.

Cuando dije de ir al cine
Se descolgó tu familia
Pegados como estampilla
Por temor de que me arrime
Y pagué pa' que se aviven
Entrada, bombón, helados
Y cuando estuvo apagado
En lugar de tu carita
Le di un beso en la perita
Al bombero jubilado.

Tu madre ya fue a mi empleo
A preguntar cuánto gano
Y anduvo por todo el barrio
Averiguando si juego,
si trasnocho, cuánto debo
vida, conducta, Moral
la cuestión es que al final
por culpa de tu mamita
Hasta los pibe me gritan
Salute novio oficial.

Tu padre, tu padre que fije fecha
Tu tío que compre muebles
Tu madre lunes y jueves
Me muestra la ropa hecha
Tu hermano me tira flechas
Disfrazado de Cupido
Y me grita en el oído
La dirección del civil
Ni que fuese perejil
Para andar tan repetido.

Si este es el panorama
Que me ofrecen de soltero
Cuando me case me muero
De un síncope a la semana
Así que abrí la ventana
Que tu amorcito se vuela
Que no es Teodoro Portela
Quien te dará su apellido
Y andá, andá a buscarte un marido
Que aguante la parentela.

A las once menos cuarto de José Larralde

Estoy en esta mesa rota, destartalada y vieja,
pensándolo mejor, hecha pelota,
que cuando afirmo los codos, se me queja,
la remendé con una tabla crota,
pero agarro la viola y me da oreja,
miro el cielo en rebanadas
tras las rejas de una ventana chota,
y acomodo la vida en una nota...
que no siempre me sale muy pareja.

De muy temprano me anda dando vueltas
el angelito de decir las cosas,
capaz que por ser tantas no me sale...
ni una frase rasposa.

El mate que me dio, le dio en la rabia
de verme atragantado y medio harto,
cachó un papel que acomodó en la prosa,
y me lo dio, a las once menos cuarto.

Tu corazón dirá lo que haga falta,
por lo demás, 'no puedo', es un pretexto,
'te quiero mucho', me puso, y más abajo:
'la negra',y aquí estoy, haciendo esto.

No sé si a mucha gente le interese que sea tan sincero,
se puede hacer un verso desde el hueso,
con un simple...te quiero.

El caballo que no tuve de José Larralde

Al caballo que no tuve yo le llamaba distancia
pero distancias hallé y ahí mi caballo no andaba
entonces yo comprendí que se llamaba esperanza
fiero pa` hallarlo en el campo caballito de la nada.

Yo mismo le hice recáu con cueros de mi nostalgia
y unos estribos de nuncas y un cojinillo de lágrimas.
en un clavo en la pared tenía colgada una manta
que la tejí de ilusiones y bordabas de palabras
las veces que me tapé con aquella vieja manta.

Cada invierno fue una rosa que el tiempo me regalaba
recogí el sol de la escarcha reflejáu en la mañana
y lo até a los cuatro vientos de mi imaginada manta
pa`que luciera orgulloso mi caballito esperanza.
Pal caballo que no tuve, macetié guasca por guasca
del cuerro de un ventarrón de esos que no tiene alma.
Con la argolla que el rocío le hace a la luna temprana
hice un lazo livianito como pa` apialar un ánima.

El cabresto y el bozal se los quité a una calandria
porque soñé que a mi flete con un silbo le sobraba
me hice un rebenque de trébol con iniciales de plata
que saqué de un arroyito entre piedritas de nácar
todo pa` que mi caballo no ande mezquinando alzada
y hasta he cortao una flor pa` ponerle como marca.

Pero pasaron los años, y nunca llegó esperanza
caballito que no tuve, ya no importa tu tardanza
las pilcha, las pilchas las regalé y ya no me queda nada
a quién le pongo un racáu con cojinillo de lágrima
y una manta de ilusiones y bordada de palabras
esas misma que no tuve pa` defenderte esperanza
cuando andabas a lo lejos y te llamaba distancia
y hoy, y hoy que ya te recorrí, no me ha servido de nada
si hasta te usé pa` morir desde adentro de mi alma
por tener un corazón y por llamarte esperanza.

Esa porfiada fé de José Larralde

Cuando la bronca me baja por las manos,
una vez y tantas veces,
y una baba procaz se cuaja en mis orgullos,
me estalla la idiotez, y me destruyo,
desde más abajo de las huellas que me borraron
antes de nacer mis dias.

Miro pasar el aire desesperado y quieto,
quisiera que estuviera en mis pulmones,
pero me ahogo, y quiebro el último porqué,
la última noción de una derrota
que transitó la gloria de algún sueño,
de algún deseo ingenuo, muy adentro,
tan adentro que parecía miedo,
igual que el miedo a perderlo todo,
cuando no hay nada más que nada en juego.

Cuando la bronca, dije, y digo, bronca,
en el más alto anuncio del castigo
que se quedó conmigo,audaz, autoritario,
fastidioso,justamente conmigo,
que tuve fe,esa porfiada fe de dar cobijo
en el más amplio espacio de los siglos,
justamente conmigo, siento bronca.

Soy trabajador, soy el destino del hambre de mis hijos.
Ya no doy más perdón, porque no tengo,
ni sudor, ni paciencia, ni hago ritos.
Si bajaran los santos me dirían
que ya no hay domingo, porque ya no hay lunes,
y en los sitios donde nacen los callos... hay despidos.
Miro pasar el aire, desesperado y quieto,
¿dónde tengo el amor?, ¿dónde estará mi sombra?
¿cuál es este lugar donde muere esta hora?,
¿dónde estará aquel credo del que me habló mi madre?.

Cada portón que miro,
me aplasta esta cara de portón que conseguí
golpeando cada portón que ví.

¿Qué pecado mortal cometieron mis antes?,
que ha llegado hasta mi esta factura impaga.
Me someto a gastar la razón de mis dudas,
y arrebato mi sangre.
Sobre esta yaga infame que me desglosa el hueso,
y me infecta, y me traga...
Esa porfiada fe... no valió nada.

Elegia para un rajao de José Larralde

Anda moqueando el punto por el raje,
que del laburo el patrón le dio,
ya no le cabe más dolor ni ultraje,
¡que vida puta!, que lo repario...

Dicen que tiene la mujer jodida,
de comer viento se le reventó,
que de hace tiempo ya es una lambida,
ni pa' saliva, dicen, que ganó.

Por perder siempre se ganó una risa,
le dieron calle, pero se cayó
mala costumbre de juntar paliza
sin decir nunca que lo repario...

Juntó silencio como pa' un entierro,
con lo que venga siempre se arregló,
faja la vida como un pobre perro
mascando el sarro de una vieja tos,
se jugó a nada cuando habia pa' todo,
nunca hizo trampa, lo cagó el honor.

Y hay que ser macho que hoy que dobla el codo
dice bajito; 'ta que lo tiró...
anda moqueando el punto por el raje,
que del laburo el patrón le dio,
ya no le cabe más dolor, ni ultraje,
¡que vida puta!, que lo repario...

El porqué de José Larralde

Bendito el que hizo el porque
pa' disculpas de los males,
bendito el que hizo el porque
pa' disculpas de los males,
si te lo querés saber
preguntá y después contame.

Porque tengo razón
que no tengo razón,
que me falta un ojal
que me sobra un botón.
Porque sí, porque estoy,
porque no, que me voy,
porque soy, porque doy,
porque fui.

Pregúntale al disgraciado
el motivo de sus males,
pregúntale al disgraciado
el motivo de sus males,
el porque le va a salir
como chancho en los maizales.

Andá y decile al patrón
por qué no te da el aumento,
andá y decile al patrón
por qué no te da el aumento,
la pucha si lo ha estudiado
que hasta te larga contento.

Preguntale a la mujer
cuándo quiere más hombre,
preguntale a la mujer
cuándo quiere más hombre,
si te logra responder
no habrá nada que te asombre.

Es hora que andes pensando
el por qué de tu existir,
es hora que andes pensando
el por qué de tu existir,
no sea cosa que la copla
se te vuelva a repetir,
no sea cosa que la copla
se te vuelva a repetir.

El ciego del oro de José Larralde

Ahí va el ciego del oro por la sombra
que a pleno sol le nace de la mente.
Camina por la estrofa de un mañana
cantada en el silencio de lo ausente.

Y se detiene en todo de repente
y de su negación cobra lo que ama
Es el hombre de zinc que cubre el cielo
para que nadie vea las estrellas
pero deja que pasen las centellas
y la lluvia y el frío del invierno.

Y en el pecado blanco de un cuaderno
numera vencimientos y querellas.
El es legal se roba la existencia
de su propio pecunio cada día
Cuando en el banco deja su conciencia
y la caja de ayer queda vacía.

Ah, si pudiera guardar, el guardaría,
lo que tuvo que dar por su vivencia,
que experiencia tan dulce la experiencia
de romperle al del frente la alcancía.

Es el ciego del oro el que sonríe
con la sonrisa grande iluminada
con la luz del metal
y él cree que es cierto que el
que no tiene, nada vale nada.
Si sabrá de valores que prestaba
la vida le transpira olor a muerto.

Cuando muere un amigo, desespera
No puede ser que él deba morirse
Medio kilo de vida mas no fuera
Si pudiera comprar por no fundirse
Que por ciento darán por no reírse
cuando al cedro y al bronce cuando muera.

Ahí va el ciego del oro por la sombra
que a pleno sol le nace de la mente.
Camina por la estrofa de un mañana
cantada en el silencio de lo ausente.
Y se detiene en todo de repente
y de su negación cobra lo que ama.

El Berrero de José Larralde

Se llamaba quien lo sabe y de saberlo es igual
se llamaba quien lo sabe y de saberlo es igual
solía andar haciendo noche a la orilla del canal
o al pie del embarcadero aguantando el temporal.

Solía bajar de la sierra detorquiozándo un garay
con el lomo bien redondo de yuyitos de por ahi
pal daño la culebrilla o el grano que no se cai.

Pa` los dedos con uñero, traía el palampalal
pa` los dedos con uñero, traía el palampalal
pero el mejor de los yuyos que aguas abajo se van
es un berro parejito del arroyo crumalal.

Pa´ unos era el berrero, pa` otros un croto nomás
que a veces el mal agüero solía curanderiar
y más de alguna empachada alguna vez lo fue a hablar.

En aquellos años negros de los que yo puedo hablar
diez centavos de cogote eran pa echarse a bailar
y el que no tenía trabajo tenía piojo pa rifar.

Hambre lindo era aquel hambre que no dejaba pensar
uno diva pa adelante y siempre quedaba atrás
hambre lindo era aquel hambre y hace poquito nomás.

Berrito a cinco el atado pa` medio Brasil alcanza
del mostrador a un costao pa no tapar la balanza
pasaba el día sentado gorgoriándole la panza.
Cuando llegaba el invierno en de Saavedra o Pigüe
cuando llegaba el invierno en de Saavedra o Pigüe
echaba el mono en un carga de esos que ya no se ven
un salamín y un atoro, aija poncha y métale.

Salía de ajuera pa adentro por la vía espartillar
Salía de ajuera pa adentro por la vía espartillar
a veces pasaba un tiempo por cascada o más acá
o en el puente la ventura braziando un bagre al azar.

Los trenes son de nosotros y los caldenes también
los trenes son de nosotros y los caldenes también
a veces tiraban leña los fogoneros del tren
pa que calienten las patas los del sur de güanquele

Nunca `e nombrau` a mi pago ahora sí que lo nombré
Nunca `e nombrau` a mi pago ahora sí que lo nombré
tanto amagarle un halago y al final me le animé
por la leña que tiraban los fogoneros del tren.

El alpedero, la mina y su alpedito de José Larralde

Se la pasaba echado panza pa' abajo,
como sapo aplastado por una rueda ,
su viaje más osado fue la vereda
y le daba trabajo,
cataratas de mate repujaban
sus eructos de ajo.

Se jubiló de fiaca a los cincuenta,
cua'l alpedero de ombligo con pelusa,
un dia percheró una gran tifusa,
y la enchufó a sirvienta,
le hizo un pique de apuro en la cucusa,
que ella ni se dio cuenta.

Se agujereó de un infarto inmerecido
por el mate no hizo fuerza en la letrina
y el llanto que escupió la pobre mina
por su finado querido,
está en el plato vacio, en la cocina
de este asunto jodido.

Suerte que el tiempo pasa y ve la mina...
a su alpedito crecido.

La loca del bequeló de Ramón de Santiago

En la enramada de un rancho viejo,
Nido de gauchos cerca del Yí,
Guitarra antigua, tierna cantaba – Más bien lloraba
La triste historia que escribo aquí:
- ¿Sabéis paisanos, por qué ando errante
Entre estos bosques de Bequeló?
Me llaman loca; pero es mentira:
Es que no tengo ya corazón...
Venid, paisanos, venid conmigo;
Diré mi historia junto al fogón.

¿Veis mis cabellos? Eran muy negros
Más que las alas del cuervo...más...
Están muy lacios...tan blancos...blancos...
Como las flores del arrayán.
¿Veis estos ojos? ¿No tienen vida?
Pues antes puros como el cristal,
Fueron dos luces que se encendieron
En una aurora del Uruguay.
Tristes mis labios son amarillos
Como corteza del butyhá;
¡Ay! Los tenía rojos y alegres
Como el penacho del cardenal.
Allá en la loma como un calvario
Veréis ruinas y un triste ombú;
Fueron mi cuna, fueron mi estancia,
Fueron mi nido verde y azul.
Cuando yo muera, clavad, paisanos,
Bajo aquel árbol mi humilde cruz;
Que allí murieron mis dichas todas;
Allí he perdido mi juventud.

Tenía un esposo que ardiente amaba
Y un hijo bello que era mi Dios.
¡Ah que contenta perdiera el cielo
Si yo pudiera ver a los dos!
Una mañana... !Maldita sea!
Cuando esta guerra se pronunció,
Mi esposo tierno me dio un abrazo,
Llorando mucho su hijo besó,
Pálido el rostro tomó su lanza,
Montó a caballo triste, y partió.
Aún me parece lo ven mis ojos
En lejanas lomas, haciendo ¡Adiós!
¡Ay! Mis paisanos, en ese día
Perdí un pedazo del corazón...

Pasaron meses, pasaron años,
Llorando siempre, siempre peor,
Cuando una tarde que al hijo amado
De mis entrañas contaba yo
Del pobre padre, que no volvía,
La ausencia larga, su último adiós,
Cruzando campos llegó un sargento,
De su caballo se desmontó,
Y al solo rayo de mi esperanza
Estas palabras le dirigió:

¿Ves esta lanza? Fue de tu padre;
Por la divisa bravo murió:
Tómala y vamos, no te demores,
Que en las cuchillas se duerme el sol.
Llorando mi hijo me dio un abrazo,
Montó a caballo triste, y partió.
¡Ay! Mis paisanos, en esa tarde
Quedó mi pecho sin corazón.

Ya van dos veces que las torcasas
Dulces arrullan en el sauzal,
Y los boyeros, cantando alegres,
Cuelgan sus nidos del ñandubay;
Pero no he visto más a mi hijo
Desde esa tarde negra y fatal.
Allá en la loma como un calvario
Veréis ruinas y un triste ombú:
Cuando yo muera, clavad paisanos,
Bajo aquel árbol mi humilde cruz.
Esta es la historia que una guitarra
De un rancho viejo triste lloró.
¡Ay! Cuántas locas habrá en mi patria
Como la loca del Bequeló.