Pimpollo quiero hablarte y a solas,
porque quiero más que decirte cosas,
mostrarme por adentro.
Pimpollo de mi alma, yo sé
que tu silencio más que palabras lindas,
necesita un espejo;
si bien yo soy tu padre y eso me da derechos,
sé que a tu edad no valen algunos argumentos,
que sobran ciertas frases y hace falta el ejemplo.
Por eso me conformo, con que me creas sincero.
Claro que yo debiera ser más amigo,
tengo que estar mas cerca tuyo,
de vez en cuando al menos
y sobre todo ahora Pimpollo en este tiempo
en que tu sangre joven busca su derrotero
y se te van los ojos al país de los sueños,
y se quedan tus manos para escribir recuerdos,
ahora que en mi alma también hay algo nuevo,
algo que no quisiera decirte, que son celos...
Porque sabrás Pimpollo que aunque no lo demuestro,
y aunque dé la impresión de estar solo en los besos,
me preocupan tus pasos y te sigo de lejos.
Si supieras las noches que te pienso y te pienso,
lo hablamos con tu madre, la pobre, según veo,
vive más el problema, sufre tu crecimiento,
da vuelta con Uds. y lleva todo el peso de la casa,
yo a veces parezco un forastero y es que
Yo fui educado de otra forma, otro tiempo.
Te mentiría si te digo que no temo,
si al no hallar las palabras muchas veces me muerdo
y me trago las ganas de contarte mis miedos.
Porque los hombres somos así. ¡De carne y hueso!.
Pimpollo, ¡somos luz y sombra al mismo tiempo!.
Llevamos en nosotros algo así como un fuego.
¡Una chispa sagrada madre de tanto Incendio!.
Uds. las mujeres en cambio, llevan dentro un manantial sagrado.
Y es que Dios mismo ha puesto
en el cántaro tibio de sus hermosos cuerpos
el agua de la vida, un grandioso misterio
por eso es que te pido, o mejor te recuerdo.
La vida es un camino que tenés que recorrerlo,
acordate que abundan los entretenimientos.
¡No juegues con la vida!, ¡cuidado con el fuego!
No quiero que te quedes mirando mis defectos,
ni quiero que me busques en los rostros ajenos.
Tenés que preocuparte de hallar tu compañero,
que ya dejó a los suyos y viene hacia tu encuentro.
Salí de vos, te invito a que hagas un esfuerzo.
Larga esos colibríes que hay en tus ojos nuevos.
Y recorré horizontes, ándate hasta otros cielos.
Conocé otros paisajes, si es tuyo el universo,
llénale de preguntas al río, al sol y al viento,
habla con los caminos, te dirán lo que vieron.
Son mis viejos amigos y te irán repitiendo.
Los que buscan encuentran.
No te apures que hay tiempo y es cierto,
es mi experiencia lo poquito que tengo
que le gané a la vida, mirá alrededor nuestro,
nada se hace de golpe la dicha es un secreto,
hace todas las cosas a su debido tiempo,
ya vas a ver Pimpollo que hermoso es todo eso,
tendrás ganas de darte y es que podrás hacerlo,
porque para ese entonces ya volverás
sabiendo que el amor
solamente el amor da derechos.
Pero el amor Pimpollo, recordalo, no es ciego,
tiene luz en los ojos y te sirve de espejo,
te toma de la manos y lo sentís adentro,
entrecerrás los ojos y estás tocando el cielo,
perdóname Pimpollo, me inspiro y me voy lejos,
no sé si es el cariño o estoy quedando viejo,
debía y no sabía como serte sincero,
ya vez quise mostrarte como estas aquí adentro
y ahora que ya di y dije lo que padezco y siento,
quisiera regalarte dos cosas:
Una, el riesgo de equivocarte
La otra una frase, un secreto:
Ama y haz lo que quieras
¡Pimpollo yo te quiero!
martes, 31 de marzo de 2009
Todo el amor que te dí de Argentino Luna
Creía pertenecer a tu mundo y a tus cosas
Y no sabía que ceremoniosamente lejos estaban
Todo lo tuyo no pertenecía
A ese mundo que tanto yo soñaba
Que alegre me sentí con tus cabellos
Con tu rostro que mis manos inundaba
Pero vinieron palomas y cortaron el vuelo
Que en tus sueños yo estrenaba
Quizás mejor así para no verte
Certeramente lejos a la distancia
Son tan chicas mis cosas en tu mundo
Que hoy yo sé que lo mío no te alcanza
Solo tengo un montón de rimas tontas
Una angustia de amor en la palabra
Unas ganas tremenda de quererte
Y un adiós prendido en mi guitarra.
Todo el amor que te di
Hoy te lo vengo a quitar
Como yuyo del jardín
Así te voy a arrancar
Y si es que ahora sufrís
Se que me vas a olvidar.
No siento pena por ti
Para que te he de engañar
Ya encontrarás por ahí
Otro ser con quien jugar
Yo buscaré para mí
Otra reja ande cantar.
Si es que algo mío te queda
Niña lo puedes guardar
El que busca otro camino
Nada tiene que llevar
Mejor las manos vacías
Por lo que pueda encontrar.
Puedes decir si querés
Que yo no te comprendí
Y si te pones en juez
Hechame la culpa a mí
Pero no digas a nadie
Todo lo que yo te di.
Y si es que llego a cruzar
Por tu camino otra vez
Tú te tienes que olvidar
Lo bien que me conoces
Como una lluvia de enero
Así yo tengo que ser.
Y no sabía que ceremoniosamente lejos estaban
Todo lo tuyo no pertenecía
A ese mundo que tanto yo soñaba
Que alegre me sentí con tus cabellos
Con tu rostro que mis manos inundaba
Pero vinieron palomas y cortaron el vuelo
Que en tus sueños yo estrenaba
Quizás mejor así para no verte
Certeramente lejos a la distancia
Son tan chicas mis cosas en tu mundo
Que hoy yo sé que lo mío no te alcanza
Solo tengo un montón de rimas tontas
Una angustia de amor en la palabra
Unas ganas tremenda de quererte
Y un adiós prendido en mi guitarra.
Todo el amor que te di
Hoy te lo vengo a quitar
Como yuyo del jardín
Así te voy a arrancar
Y si es que ahora sufrís
Se que me vas a olvidar.
No siento pena por ti
Para que te he de engañar
Ya encontrarás por ahí
Otro ser con quien jugar
Yo buscaré para mí
Otra reja ande cantar.
Si es que algo mío te queda
Niña lo puedes guardar
El que busca otro camino
Nada tiene que llevar
Mejor las manos vacías
Por lo que pueda encontrar.
Puedes decir si querés
Que yo no te comprendí
Y si te pones en juez
Hechame la culpa a mí
Pero no digas a nadie
Todo lo que yo te di.
Y si es que llego a cruzar
Por tu camino otra vez
Tú te tienes que olvidar
Lo bien que me conoces
Como una lluvia de enero
Así yo tengo que ser.
Mire que es lindo mi país, paisano de Argentino Luna
Mire que es lindo mi país paisano,
si usted lo viera como yo lo vi,
un cielo limpio repartiendo estrellas,
la madre tierra acunando el maìz.
Viera que lindo es su país paisano,
los cuatro rumbos que le conocí,
si usted lo quiere como yo lo quiero
cuando lo conozca me dirà que sì.
Viera que es lindo este país paisano,
venga conmigo y no me mire así,
si le han vendido una postal de afuera
mire primero lo que tiene aquì.
Viera que es lindo este país paisano,
rompa el boleto ese que tiene ahí,
la tierra sufre si la abandonamos,
yo que usted lo pienso y me quedo aquì.
Viera que es lindo mi país paisano,
si usted lo viera como yo lo vi,
entenderìa el por què le pido
lo que le pido cuando canto asì.
si usted lo viera como yo lo vi,
un cielo limpio repartiendo estrellas,
la madre tierra acunando el maìz.
Viera que lindo es su país paisano,
los cuatro rumbos que le conocí,
si usted lo quiere como yo lo quiero
cuando lo conozca me dirà que sì.
Viera que es lindo este país paisano,
venga conmigo y no me mire así,
si le han vendido una postal de afuera
mire primero lo que tiene aquì.
Viera que es lindo este país paisano,
rompa el boleto ese que tiene ahí,
la tierra sufre si la abandonamos,
yo que usted lo pienso y me quedo aquì.
Viera que es lindo mi país paisano,
si usted lo viera como yo lo vi,
entenderìa el por què le pido
lo que le pido cuando canto asì.
Apenas si soy cantor de Argentino Luna
SI alguien me pide que cante, me vuelvo caminador
porque pienso que el cantante que canta lo que otros piden
es muy probable que olvide su oficio de sembrador,
a mi me gusta cantar cuando algo me quema el pecho
pero cantar sin derecho, sin razón y sin porqué
es algo que yo no sé a pesar que otros lo han hecho,
el aplauso suele ser halagador ¡ah razón!
pero tanta reunión y aplaudir tanta tonada
que el aplaudido gozaba lo pobre de su canción.
Al cantor no hay que pedirle el tiempo que va a durar
hay que dejarlo volar y escucharlo calladito
molestarlo es un delito que usted no puede pagar.
Las ansias de ser famoso otra razón puede ser
hay quien pagaría por ver su nombre en letras doradas
pero al no estar bien pegadas el tiempo las hará caer,
cuando yo vivía en mi pueblo entre el mar y la montaña
a mi madre escuchaba cantar canciones sencillas
qué hermosa que era mi vida cuando mi madre cantaba,
esa si era cantora, ni guitarras precisaba
cuando mi madre cantaba en el calor de la fiesta
todo el campo era una orquesta que su voz acompañaba.
Hoy cuando escucho a un cantante cantar canciones de aquellas
yo que ando sus mismas huellas buscando lo verdadero
les aseguro, caballeros, le pido perdón a ella,
unos graban un disquito y se sienten profesores
ya no son los cantores que con el canto lloraban
al tener suerte se engañan y ya se creen unos dioses.
Si tienen ganas de cantar piensen lo que van a hacer
no se vayan a creer que la cosa es tan sencilla
de la bolsa canastilla pero hay que hacerlo caer.
Hoy que vivo entre cantantes yo les puedo asegurar
que es dificil aguantar la vanidad y la fama
hasta héroes de la cama buscan para hacerse nombrar.
Y ya los dejo señores pero les pido un favor
si por ahí algún señor les pregunta por mi oficio
díganles que así lo he dicho apenas sé cantar yo.
porque pienso que el cantante que canta lo que otros piden
es muy probable que olvide su oficio de sembrador,
a mi me gusta cantar cuando algo me quema el pecho
pero cantar sin derecho, sin razón y sin porqué
es algo que yo no sé a pesar que otros lo han hecho,
el aplauso suele ser halagador ¡ah razón!
pero tanta reunión y aplaudir tanta tonada
que el aplaudido gozaba lo pobre de su canción.
Al cantor no hay que pedirle el tiempo que va a durar
hay que dejarlo volar y escucharlo calladito
molestarlo es un delito que usted no puede pagar.
Las ansias de ser famoso otra razón puede ser
hay quien pagaría por ver su nombre en letras doradas
pero al no estar bien pegadas el tiempo las hará caer,
cuando yo vivía en mi pueblo entre el mar y la montaña
a mi madre escuchaba cantar canciones sencillas
qué hermosa que era mi vida cuando mi madre cantaba,
esa si era cantora, ni guitarras precisaba
cuando mi madre cantaba en el calor de la fiesta
todo el campo era una orquesta que su voz acompañaba.
Hoy cuando escucho a un cantante cantar canciones de aquellas
yo que ando sus mismas huellas buscando lo verdadero
les aseguro, caballeros, le pido perdón a ella,
unos graban un disquito y se sienten profesores
ya no son los cantores que con el canto lloraban
al tener suerte se engañan y ya se creen unos dioses.
Si tienen ganas de cantar piensen lo que van a hacer
no se vayan a creer que la cosa es tan sencilla
de la bolsa canastilla pero hay que hacerlo caer.
Hoy que vivo entre cantantes yo les puedo asegurar
que es dificil aguantar la vanidad y la fama
hasta héroes de la cama buscan para hacerse nombrar.
Y ya los dejo señores pero les pido un favor
si por ahí algún señor les pregunta por mi oficio
díganles que así lo he dicho apenas sé cantar yo.
Tiempo adentro de la siembra de Luis Landriscina
Un hombre camina solo tiempo adentro de la siembra
esta paseando su angustia sobre su vida de tierra
que son las pocas hectáreas de esa chacra pura penadon
de siempre tuvo algo que vino aguarle la fiesta
Unas veces las heladas que vinieron tempraneras,
otras veces fueron plagas, otras lluvia y otras seca,
la cosa es que nunca tuvo cosecha que fuera buena
Ahora es otoño en su vida, esa vida que se seca
como esta seca la chacra culpa del sol que la quema
Hoy ya no sabe que hacer, se pasea y se pasea,
los ojos mirando lejos como añorando su tierra
o mirando en años mozos cuando a estas playas viniera,
porque a veces algo ayuda el recordar cosas viejas.
Pensar en cuando llegó, una mañana serena
amanecer de ilusiones que iluminaron su senda
para que encuentre un arado y se olvide de la guerra,
Ilusiones que anduvieron caminando en tierra suelta
cantando junto a su dueño con cada gota de siembra,
ilusión que hecha capullos le permitió que intentara
traer a la que esperaba en un pueblito de Europa para ser su compañera
Y al poco tiempo llego la tímida Federenca,
pelo rubio y ojos claros que apuntalaron la siembra
iluminando aquel rancho con su menuda presencia
Llegó la gringa y la chacra parecía estar de fiesta
Aparecieron cortinas y hasta mantel en la mesa,
cantaron mejor las aves al ver que llegó una dueña
Y tuvo otro gusto el pan que amasara por las noches
en ese andar de impaciencia porque la gringa era arisca
para andarse con pereza.
Y a todo le puso el lomo sin preguntar cuanto pesa,
y así pasaron seis años persiguiendo la cosecha.
Mas lo bueno dura poco y la pobre cayó enferma.
El gringo desesperaba sin saber como atenderla,
temblando la llevó al pueblo cuerpeándole
a la picada su sendero de culebra,
y sin medir el cansancio de aquellas sus pobres bestias
entró al galope en el pueblo como a ganarle a la muerte
una vida en la carrera.
Y en esa misma volanta mensajera de cosechas
muy triste por la picada llorando trajo sus penas,
porque se volvió muy solo sin la pobre Federenca
que se quedó para siempre debajo un poncho de tierra
Iba llegando a la chacra y en el rancho creyó verla
repitiendo esas palabras que al morir ella dijiera
- Cuidá la chacra José, trabaja y nunca la vendas.
Y allí comenzó a vivir las cuentas de su existir en un rosario de penas
porque además de faltarle su tan guapa compañera
el destino desde entonces le mezquinó las cosechas.
Por eso camina solo bajo aquel sol que lo quema
como queriendo en su andar gastar el surco
hasta hundirse para siempre en esa tierra
como queriendo encontrar junto a perdidas cosechas
La figura angelical de su buena Federenca
para seguir siempre juntos caminando de la mano
tiempo adentro de la siembra.
esta paseando su angustia sobre su vida de tierra
que son las pocas hectáreas de esa chacra pura penadon
de siempre tuvo algo que vino aguarle la fiesta
Unas veces las heladas que vinieron tempraneras,
otras veces fueron plagas, otras lluvia y otras seca,
la cosa es que nunca tuvo cosecha que fuera buena
Ahora es otoño en su vida, esa vida que se seca
como esta seca la chacra culpa del sol que la quema
Hoy ya no sabe que hacer, se pasea y se pasea,
los ojos mirando lejos como añorando su tierra
o mirando en años mozos cuando a estas playas viniera,
porque a veces algo ayuda el recordar cosas viejas.
Pensar en cuando llegó, una mañana serena
amanecer de ilusiones que iluminaron su senda
para que encuentre un arado y se olvide de la guerra,
Ilusiones que anduvieron caminando en tierra suelta
cantando junto a su dueño con cada gota de siembra,
ilusión que hecha capullos le permitió que intentara
traer a la que esperaba en un pueblito de Europa para ser su compañera
Y al poco tiempo llego la tímida Federenca,
pelo rubio y ojos claros que apuntalaron la siembra
iluminando aquel rancho con su menuda presencia
Llegó la gringa y la chacra parecía estar de fiesta
Aparecieron cortinas y hasta mantel en la mesa,
cantaron mejor las aves al ver que llegó una dueña
Y tuvo otro gusto el pan que amasara por las noches
en ese andar de impaciencia porque la gringa era arisca
para andarse con pereza.
Y a todo le puso el lomo sin preguntar cuanto pesa,
y así pasaron seis años persiguiendo la cosecha.
Mas lo bueno dura poco y la pobre cayó enferma.
El gringo desesperaba sin saber como atenderla,
temblando la llevó al pueblo cuerpeándole
a la picada su sendero de culebra,
y sin medir el cansancio de aquellas sus pobres bestias
entró al galope en el pueblo como a ganarle a la muerte
una vida en la carrera.
Y en esa misma volanta mensajera de cosechas
muy triste por la picada llorando trajo sus penas,
porque se volvió muy solo sin la pobre Federenca
que se quedó para siempre debajo un poncho de tierra
Iba llegando a la chacra y en el rancho creyó verla
repitiendo esas palabras que al morir ella dijiera
- Cuidá la chacra José, trabaja y nunca la vendas.
Y allí comenzó a vivir las cuentas de su existir en un rosario de penas
porque además de faltarle su tan guapa compañera
el destino desde entonces le mezquinó las cosechas.
Por eso camina solo bajo aquel sol que lo quema
como queriendo en su andar gastar el surco
hasta hundirse para siempre en esa tierra
como queriendo encontrar junto a perdidas cosechas
La figura angelical de su buena Federenca
para seguir siempre juntos caminando de la mano
tiempo adentro de la siembra.
Novio oficial de Héctor Gagliardi
Mirá ya estoy aburrido
De hacerte el novio Leonor
Si ya juré por mi honor
De que seré tu marido
No veo por qué motivo
Cada vez que te visito
Me encuentro:Al sur tu papito
Al oeste tu mamá
Al este el tío Tomás
Y al norte con tu hermanito.
Cuando yo me animo a hablar
Para decir que te quiero
Tu tío que fue bombero
Me lo vuelve a recordar
Tu padre lo hace callar
Para hablarme de camiones
Tu mamá de los riñones
Tu hermano de River Plate
Y vos, y vos en ves de animarte
Te pican los sabañones.
Cuando te agarro las manos
Tu madre te da el tejido
Si quiero hablarte al oído
Empiezan con: piano, piano...
Tu padre con el toscano
Sabiendo que yo no fumo
Me ametralla con el humo
Tu tío con otro incendio
Y tu hermanito en el medio
Jugando al oficio mudo.
Si no hay que podar la higuera
Me toca arreglar la radio
O la luz del cuarto baño
O pintar la pajarera
Cuando no es la chimenea
El timbre de la cancel
El domingo fui a comer
Me hicieron rayar el queso
Y yo no voy para eso
Lo tenés que comprender.
Cuando dije de ir al cine
Se descolgó tu familia
Pegados como estampilla
Por temor de que me arrime
Y pagué pa' que se aviven
Entrada, bombón, helados
Y cuando estuvo apagado
En lugar de tu carita
Le di un beso en la perita
Al bombero jubilado.
Tu madre ya fue a mi empleo
A preguntar cuánto gano
Y anduvo por todo el barrio
Averiguando si juego,
si trasnocho, cuánto debo
vida, conducta, Moral
la cuestión es que al final
por culpa de tu mamita
Hasta los pibe me gritan
Salute novio oficial.
Tu padre, tu padre que fije fecha
Tu tío que compre muebles
Tu madre lunes y jueves
Me muestra la ropa hecha
Tu hermano me tira flechas
Disfrazado de Cupido
Y me grita en el oído
La dirección del civil
Ni que fuese perejil
Para andar tan repetido.
Si este es el panorama
Que me ofrecen de soltero
Cuando me case me muero
De un síncope a la semana
Así que abrí la ventana
Que tu amorcito se vuela
Que no es Teodoro Portela
Quien te dará su apellido
Y andá, andá a buscarte un marido
Que aguante la parentela.
De hacerte el novio Leonor
Si ya juré por mi honor
De que seré tu marido
No veo por qué motivo
Cada vez que te visito
Me encuentro:Al sur tu papito
Al oeste tu mamá
Al este el tío Tomás
Y al norte con tu hermanito.
Cuando yo me animo a hablar
Para decir que te quiero
Tu tío que fue bombero
Me lo vuelve a recordar
Tu padre lo hace callar
Para hablarme de camiones
Tu mamá de los riñones
Tu hermano de River Plate
Y vos, y vos en ves de animarte
Te pican los sabañones.
Cuando te agarro las manos
Tu madre te da el tejido
Si quiero hablarte al oído
Empiezan con: piano, piano...
Tu padre con el toscano
Sabiendo que yo no fumo
Me ametralla con el humo
Tu tío con otro incendio
Y tu hermanito en el medio
Jugando al oficio mudo.
Si no hay que podar la higuera
Me toca arreglar la radio
O la luz del cuarto baño
O pintar la pajarera
Cuando no es la chimenea
El timbre de la cancel
El domingo fui a comer
Me hicieron rayar el queso
Y yo no voy para eso
Lo tenés que comprender.
Cuando dije de ir al cine
Se descolgó tu familia
Pegados como estampilla
Por temor de que me arrime
Y pagué pa' que se aviven
Entrada, bombón, helados
Y cuando estuvo apagado
En lugar de tu carita
Le di un beso en la perita
Al bombero jubilado.
Tu madre ya fue a mi empleo
A preguntar cuánto gano
Y anduvo por todo el barrio
Averiguando si juego,
si trasnocho, cuánto debo
vida, conducta, Moral
la cuestión es que al final
por culpa de tu mamita
Hasta los pibe me gritan
Salute novio oficial.
Tu padre, tu padre que fije fecha
Tu tío que compre muebles
Tu madre lunes y jueves
Me muestra la ropa hecha
Tu hermano me tira flechas
Disfrazado de Cupido
Y me grita en el oído
La dirección del civil
Ni que fuese perejil
Para andar tan repetido.
Si este es el panorama
Que me ofrecen de soltero
Cuando me case me muero
De un síncope a la semana
Así que abrí la ventana
Que tu amorcito se vuela
Que no es Teodoro Portela
Quien te dará su apellido
Y andá, andá a buscarte un marido
Que aguante la parentela.
A las once menos cuarto de José Larralde
Estoy en esta mesa rota, destartalada y vieja,
pensándolo mejor, hecha pelota,
que cuando afirmo los codos, se me queja,
la remendé con una tabla crota,
pero agarro la viola y me da oreja,
miro el cielo en rebanadas
tras las rejas de una ventana chota,
y acomodo la vida en una nota...
que no siempre me sale muy pareja.
De muy temprano me anda dando vueltas
el angelito de decir las cosas,
capaz que por ser tantas no me sale...
ni una frase rasposa.
El mate que me dio, le dio en la rabia
de verme atragantado y medio harto,
cachó un papel que acomodó en la prosa,
y me lo dio, a las once menos cuarto.
Tu corazón dirá lo que haga falta,
por lo demás, 'no puedo', es un pretexto,
'te quiero mucho', me puso, y más abajo:
'la negra',y aquí estoy, haciendo esto.
No sé si a mucha gente le interese que sea tan sincero,
se puede hacer un verso desde el hueso,
con un simple...te quiero.
pensándolo mejor, hecha pelota,
que cuando afirmo los codos, se me queja,
la remendé con una tabla crota,
pero agarro la viola y me da oreja,
miro el cielo en rebanadas
tras las rejas de una ventana chota,
y acomodo la vida en una nota...
que no siempre me sale muy pareja.
De muy temprano me anda dando vueltas
el angelito de decir las cosas,
capaz que por ser tantas no me sale...
ni una frase rasposa.
El mate que me dio, le dio en la rabia
de verme atragantado y medio harto,
cachó un papel que acomodó en la prosa,
y me lo dio, a las once menos cuarto.
Tu corazón dirá lo que haga falta,
por lo demás, 'no puedo', es un pretexto,
'te quiero mucho', me puso, y más abajo:
'la negra',y aquí estoy, haciendo esto.
No sé si a mucha gente le interese que sea tan sincero,
se puede hacer un verso desde el hueso,
con un simple...te quiero.
El caballo que no tuve de José Larralde
Al caballo que no tuve yo le llamaba distancia
pero distancias hallé y ahí mi caballo no andaba
entonces yo comprendí que se llamaba esperanza
fiero pa` hallarlo en el campo caballito de la nada.
Yo mismo le hice recáu con cueros de mi nostalgia
y unos estribos de nuncas y un cojinillo de lágrimas.
en un clavo en la pared tenía colgada una manta
que la tejí de ilusiones y bordabas de palabras
las veces que me tapé con aquella vieja manta.
Cada invierno fue una rosa que el tiempo me regalaba
recogí el sol de la escarcha reflejáu en la mañana
y lo até a los cuatro vientos de mi imaginada manta
pa`que luciera orgulloso mi caballito esperanza.
Pal caballo que no tuve, macetié guasca por guasca
del cuerro de un ventarrón de esos que no tiene alma.
Con la argolla que el rocío le hace a la luna temprana
hice un lazo livianito como pa` apialar un ánima.
El cabresto y el bozal se los quité a una calandria
porque soñé que a mi flete con un silbo le sobraba
me hice un rebenque de trébol con iniciales de plata
que saqué de un arroyito entre piedritas de nácar
todo pa` que mi caballo no ande mezquinando alzada
y hasta he cortao una flor pa` ponerle como marca.
Pero pasaron los años, y nunca llegó esperanza
caballito que no tuve, ya no importa tu tardanza
las pilcha, las pilchas las regalé y ya no me queda nada
a quién le pongo un racáu con cojinillo de lágrima
y una manta de ilusiones y bordada de palabras
esas misma que no tuve pa` defenderte esperanza
cuando andabas a lo lejos y te llamaba distancia
y hoy, y hoy que ya te recorrí, no me ha servido de nada
si hasta te usé pa` morir desde adentro de mi alma
por tener un corazón y por llamarte esperanza.
pero distancias hallé y ahí mi caballo no andaba
entonces yo comprendí que se llamaba esperanza
fiero pa` hallarlo en el campo caballito de la nada.
Yo mismo le hice recáu con cueros de mi nostalgia
y unos estribos de nuncas y un cojinillo de lágrimas.
en un clavo en la pared tenía colgada una manta
que la tejí de ilusiones y bordabas de palabras
las veces que me tapé con aquella vieja manta.
Cada invierno fue una rosa que el tiempo me regalaba
recogí el sol de la escarcha reflejáu en la mañana
y lo até a los cuatro vientos de mi imaginada manta
pa`que luciera orgulloso mi caballito esperanza.
Pal caballo que no tuve, macetié guasca por guasca
del cuerro de un ventarrón de esos que no tiene alma.
Con la argolla que el rocío le hace a la luna temprana
hice un lazo livianito como pa` apialar un ánima.
El cabresto y el bozal se los quité a una calandria
porque soñé que a mi flete con un silbo le sobraba
me hice un rebenque de trébol con iniciales de plata
que saqué de un arroyito entre piedritas de nácar
todo pa` que mi caballo no ande mezquinando alzada
y hasta he cortao una flor pa` ponerle como marca.
Pero pasaron los años, y nunca llegó esperanza
caballito que no tuve, ya no importa tu tardanza
las pilcha, las pilchas las regalé y ya no me queda nada
a quién le pongo un racáu con cojinillo de lágrima
y una manta de ilusiones y bordada de palabras
esas misma que no tuve pa` defenderte esperanza
cuando andabas a lo lejos y te llamaba distancia
y hoy, y hoy que ya te recorrí, no me ha servido de nada
si hasta te usé pa` morir desde adentro de mi alma
por tener un corazón y por llamarte esperanza.
Esa porfiada fé de José Larralde
Cuando la bronca me baja por las manos,
una vez y tantas veces,
y una baba procaz se cuaja en mis orgullos,
me estalla la idiotez, y me destruyo,
desde más abajo de las huellas que me borraron
antes de nacer mis dias.
Miro pasar el aire desesperado y quieto,
quisiera que estuviera en mis pulmones,
pero me ahogo, y quiebro el último porqué,
la última noción de una derrota
que transitó la gloria de algún sueño,
de algún deseo ingenuo, muy adentro,
tan adentro que parecía miedo,
igual que el miedo a perderlo todo,
cuando no hay nada más que nada en juego.
Cuando la bronca, dije, y digo, bronca,
en el más alto anuncio del castigo
que se quedó conmigo,audaz, autoritario,
fastidioso,justamente conmigo,
que tuve fe,esa porfiada fe de dar cobijo
en el más amplio espacio de los siglos,
justamente conmigo, siento bronca.
Soy trabajador, soy el destino del hambre de mis hijos.
Ya no doy más perdón, porque no tengo,
ni sudor, ni paciencia, ni hago ritos.
Si bajaran los santos me dirían
que ya no hay domingo, porque ya no hay lunes,
y en los sitios donde nacen los callos... hay despidos.
Miro pasar el aire, desesperado y quieto,
¿dónde tengo el amor?, ¿dónde estará mi sombra?
¿cuál es este lugar donde muere esta hora?,
¿dónde estará aquel credo del que me habló mi madre?.
Cada portón que miro,
me aplasta esta cara de portón que conseguí
golpeando cada portón que ví.
¿Qué pecado mortal cometieron mis antes?,
que ha llegado hasta mi esta factura impaga.
Me someto a gastar la razón de mis dudas,
y arrebato mi sangre.
Sobre esta yaga infame que me desglosa el hueso,
y me infecta, y me traga...
Esa porfiada fe... no valió nada.
una vez y tantas veces,
y una baba procaz se cuaja en mis orgullos,
me estalla la idiotez, y me destruyo,
desde más abajo de las huellas que me borraron
antes de nacer mis dias.
Miro pasar el aire desesperado y quieto,
quisiera que estuviera en mis pulmones,
pero me ahogo, y quiebro el último porqué,
la última noción de una derrota
que transitó la gloria de algún sueño,
de algún deseo ingenuo, muy adentro,
tan adentro que parecía miedo,
igual que el miedo a perderlo todo,
cuando no hay nada más que nada en juego.
Cuando la bronca, dije, y digo, bronca,
en el más alto anuncio del castigo
que se quedó conmigo,audaz, autoritario,
fastidioso,justamente conmigo,
que tuve fe,esa porfiada fe de dar cobijo
en el más amplio espacio de los siglos,
justamente conmigo, siento bronca.
Soy trabajador, soy el destino del hambre de mis hijos.
Ya no doy más perdón, porque no tengo,
ni sudor, ni paciencia, ni hago ritos.
Si bajaran los santos me dirían
que ya no hay domingo, porque ya no hay lunes,
y en los sitios donde nacen los callos... hay despidos.
Miro pasar el aire, desesperado y quieto,
¿dónde tengo el amor?, ¿dónde estará mi sombra?
¿cuál es este lugar donde muere esta hora?,
¿dónde estará aquel credo del que me habló mi madre?.
Cada portón que miro,
me aplasta esta cara de portón que conseguí
golpeando cada portón que ví.
¿Qué pecado mortal cometieron mis antes?,
que ha llegado hasta mi esta factura impaga.
Me someto a gastar la razón de mis dudas,
y arrebato mi sangre.
Sobre esta yaga infame que me desglosa el hueso,
y me infecta, y me traga...
Esa porfiada fe... no valió nada.
Elegia para un rajao de José Larralde
Anda moqueando el punto por el raje,
que del laburo el patrón le dio,
ya no le cabe más dolor ni ultraje,
¡que vida puta!, que lo repario...
Dicen que tiene la mujer jodida,
de comer viento se le reventó,
que de hace tiempo ya es una lambida,
ni pa' saliva, dicen, que ganó.
Por perder siempre se ganó una risa,
le dieron calle, pero se cayó
mala costumbre de juntar paliza
sin decir nunca que lo repario...
Juntó silencio como pa' un entierro,
con lo que venga siempre se arregló,
faja la vida como un pobre perro
mascando el sarro de una vieja tos,
se jugó a nada cuando habia pa' todo,
nunca hizo trampa, lo cagó el honor.
Y hay que ser macho que hoy que dobla el codo
dice bajito; 'ta que lo tiró...
anda moqueando el punto por el raje,
que del laburo el patrón le dio,
ya no le cabe más dolor, ni ultraje,
¡que vida puta!, que lo repario...
que del laburo el patrón le dio,
ya no le cabe más dolor ni ultraje,
¡que vida puta!, que lo repario...
Dicen que tiene la mujer jodida,
de comer viento se le reventó,
que de hace tiempo ya es una lambida,
ni pa' saliva, dicen, que ganó.
Por perder siempre se ganó una risa,
le dieron calle, pero se cayó
mala costumbre de juntar paliza
sin decir nunca que lo repario...
Juntó silencio como pa' un entierro,
con lo que venga siempre se arregló,
faja la vida como un pobre perro
mascando el sarro de una vieja tos,
se jugó a nada cuando habia pa' todo,
nunca hizo trampa, lo cagó el honor.
Y hay que ser macho que hoy que dobla el codo
dice bajito; 'ta que lo tiró...
anda moqueando el punto por el raje,
que del laburo el patrón le dio,
ya no le cabe más dolor, ni ultraje,
¡que vida puta!, que lo repario...
El porqué de José Larralde
Bendito el que hizo el porque
pa' disculpas de los males,
bendito el que hizo el porque
pa' disculpas de los males,
si te lo querés saber
preguntá y después contame.
Porque tengo razón
que no tengo razón,
que me falta un ojal
que me sobra un botón.
Porque sí, porque estoy,
porque no, que me voy,
porque soy, porque doy,
porque fui.
Pregúntale al disgraciado
el motivo de sus males,
pregúntale al disgraciado
el motivo de sus males,
el porque le va a salir
como chancho en los maizales.
Andá y decile al patrón
por qué no te da el aumento,
andá y decile al patrón
por qué no te da el aumento,
la pucha si lo ha estudiado
que hasta te larga contento.
Preguntale a la mujer
cuándo quiere más hombre,
preguntale a la mujer
cuándo quiere más hombre,
si te logra responder
no habrá nada que te asombre.
Es hora que andes pensando
el por qué de tu existir,
es hora que andes pensando
el por qué de tu existir,
no sea cosa que la copla
se te vuelva a repetir,
no sea cosa que la copla
se te vuelva a repetir.
pa' disculpas de los males,
bendito el que hizo el porque
pa' disculpas de los males,
si te lo querés saber
preguntá y después contame.
Porque tengo razón
que no tengo razón,
que me falta un ojal
que me sobra un botón.
Porque sí, porque estoy,
porque no, que me voy,
porque soy, porque doy,
porque fui.
Pregúntale al disgraciado
el motivo de sus males,
pregúntale al disgraciado
el motivo de sus males,
el porque le va a salir
como chancho en los maizales.
Andá y decile al patrón
por qué no te da el aumento,
andá y decile al patrón
por qué no te da el aumento,
la pucha si lo ha estudiado
que hasta te larga contento.
Preguntale a la mujer
cuándo quiere más hombre,
preguntale a la mujer
cuándo quiere más hombre,
si te logra responder
no habrá nada que te asombre.
Es hora que andes pensando
el por qué de tu existir,
es hora que andes pensando
el por qué de tu existir,
no sea cosa que la copla
se te vuelva a repetir,
no sea cosa que la copla
se te vuelva a repetir.
El ciego del oro de José Larralde
Ahí va el ciego del oro por la sombra
que a pleno sol le nace de la mente.
Camina por la estrofa de un mañana
cantada en el silencio de lo ausente.
Y se detiene en todo de repente
y de su negación cobra lo que ama
Es el hombre de zinc que cubre el cielo
para que nadie vea las estrellas
pero deja que pasen las centellas
y la lluvia y el frío del invierno.
Y en el pecado blanco de un cuaderno
numera vencimientos y querellas.
El es legal se roba la existencia
de su propio pecunio cada día
Cuando en el banco deja su conciencia
y la caja de ayer queda vacía.
Ah, si pudiera guardar, el guardaría,
lo que tuvo que dar por su vivencia,
que experiencia tan dulce la experiencia
de romperle al del frente la alcancía.
Es el ciego del oro el que sonríe
con la sonrisa grande iluminada
con la luz del metal
y él cree que es cierto que el
que no tiene, nada vale nada.
Si sabrá de valores que prestaba
la vida le transpira olor a muerto.
Cuando muere un amigo, desespera
No puede ser que él deba morirse
Medio kilo de vida mas no fuera
Si pudiera comprar por no fundirse
Que por ciento darán por no reírse
cuando al cedro y al bronce cuando muera.
Ahí va el ciego del oro por la sombra
que a pleno sol le nace de la mente.
Camina por la estrofa de un mañana
cantada en el silencio de lo ausente.
Y se detiene en todo de repente
y de su negación cobra lo que ama.
que a pleno sol le nace de la mente.
Camina por la estrofa de un mañana
cantada en el silencio de lo ausente.
Y se detiene en todo de repente
y de su negación cobra lo que ama
Es el hombre de zinc que cubre el cielo
para que nadie vea las estrellas
pero deja que pasen las centellas
y la lluvia y el frío del invierno.
Y en el pecado blanco de un cuaderno
numera vencimientos y querellas.
El es legal se roba la existencia
de su propio pecunio cada día
Cuando en el banco deja su conciencia
y la caja de ayer queda vacía.
Ah, si pudiera guardar, el guardaría,
lo que tuvo que dar por su vivencia,
que experiencia tan dulce la experiencia
de romperle al del frente la alcancía.
Es el ciego del oro el que sonríe
con la sonrisa grande iluminada
con la luz del metal
y él cree que es cierto que el
que no tiene, nada vale nada.
Si sabrá de valores que prestaba
la vida le transpira olor a muerto.
Cuando muere un amigo, desespera
No puede ser que él deba morirse
Medio kilo de vida mas no fuera
Si pudiera comprar por no fundirse
Que por ciento darán por no reírse
cuando al cedro y al bronce cuando muera.
Ahí va el ciego del oro por la sombra
que a pleno sol le nace de la mente.
Camina por la estrofa de un mañana
cantada en el silencio de lo ausente.
Y se detiene en todo de repente
y de su negación cobra lo que ama.
El Berrero de José Larralde
Se llamaba quien lo sabe y de saberlo es igual
se llamaba quien lo sabe y de saberlo es igual
solía andar haciendo noche a la orilla del canal
o al pie del embarcadero aguantando el temporal.
Solía bajar de la sierra detorquiozándo un garay
con el lomo bien redondo de yuyitos de por ahi
pal daño la culebrilla o el grano que no se cai.
Pa` los dedos con uñero, traía el palampalal
pa` los dedos con uñero, traía el palampalal
pero el mejor de los yuyos que aguas abajo se van
es un berro parejito del arroyo crumalal.
Pa´ unos era el berrero, pa` otros un croto nomás
que a veces el mal agüero solía curanderiar
y más de alguna empachada alguna vez lo fue a hablar.
En aquellos años negros de los que yo puedo hablar
diez centavos de cogote eran pa echarse a bailar
y el que no tenía trabajo tenía piojo pa rifar.
Hambre lindo era aquel hambre que no dejaba pensar
uno diva pa adelante y siempre quedaba atrás
hambre lindo era aquel hambre y hace poquito nomás.
Berrito a cinco el atado pa` medio Brasil alcanza
del mostrador a un costao pa no tapar la balanza
pasaba el día sentado gorgoriándole la panza.
Cuando llegaba el invierno en de Saavedra o Pigüe
cuando llegaba el invierno en de Saavedra o Pigüe
echaba el mono en un carga de esos que ya no se ven
un salamín y un atoro, aija poncha y métale.
Salía de ajuera pa adentro por la vía espartillar
Salía de ajuera pa adentro por la vía espartillar
a veces pasaba un tiempo por cascada o más acá
o en el puente la ventura braziando un bagre al azar.
Los trenes son de nosotros y los caldenes también
los trenes son de nosotros y los caldenes también
a veces tiraban leña los fogoneros del tren
pa que calienten las patas los del sur de güanquele
Nunca `e nombrau` a mi pago ahora sí que lo nombré
Nunca `e nombrau` a mi pago ahora sí que lo nombré
tanto amagarle un halago y al final me le animé
por la leña que tiraban los fogoneros del tren.
se llamaba quien lo sabe y de saberlo es igual
solía andar haciendo noche a la orilla del canal
o al pie del embarcadero aguantando el temporal.
Solía bajar de la sierra detorquiozándo un garay
con el lomo bien redondo de yuyitos de por ahi
pal daño la culebrilla o el grano que no se cai.
Pa` los dedos con uñero, traía el palampalal
pa` los dedos con uñero, traía el palampalal
pero el mejor de los yuyos que aguas abajo se van
es un berro parejito del arroyo crumalal.
Pa´ unos era el berrero, pa` otros un croto nomás
que a veces el mal agüero solía curanderiar
y más de alguna empachada alguna vez lo fue a hablar.
En aquellos años negros de los que yo puedo hablar
diez centavos de cogote eran pa echarse a bailar
y el que no tenía trabajo tenía piojo pa rifar.
Hambre lindo era aquel hambre que no dejaba pensar
uno diva pa adelante y siempre quedaba atrás
hambre lindo era aquel hambre y hace poquito nomás.
Berrito a cinco el atado pa` medio Brasil alcanza
del mostrador a un costao pa no tapar la balanza
pasaba el día sentado gorgoriándole la panza.
Cuando llegaba el invierno en de Saavedra o Pigüe
cuando llegaba el invierno en de Saavedra o Pigüe
echaba el mono en un carga de esos que ya no se ven
un salamín y un atoro, aija poncha y métale.
Salía de ajuera pa adentro por la vía espartillar
Salía de ajuera pa adentro por la vía espartillar
a veces pasaba un tiempo por cascada o más acá
o en el puente la ventura braziando un bagre al azar.
Los trenes son de nosotros y los caldenes también
los trenes son de nosotros y los caldenes también
a veces tiraban leña los fogoneros del tren
pa que calienten las patas los del sur de güanquele
Nunca `e nombrau` a mi pago ahora sí que lo nombré
Nunca `e nombrau` a mi pago ahora sí que lo nombré
tanto amagarle un halago y al final me le animé
por la leña que tiraban los fogoneros del tren.
El alpedero, la mina y su alpedito de José Larralde
Se la pasaba echado panza pa' abajo,
como sapo aplastado por una rueda ,
su viaje más osado fue la vereda
y le daba trabajo,
cataratas de mate repujaban
sus eructos de ajo.
Se jubiló de fiaca a los cincuenta,
cua'l alpedero de ombligo con pelusa,
un dia percheró una gran tifusa,
y la enchufó a sirvienta,
le hizo un pique de apuro en la cucusa,
que ella ni se dio cuenta.
Se agujereó de un infarto inmerecido
por el mate no hizo fuerza en la letrina
y el llanto que escupió la pobre mina
por su finado querido,
está en el plato vacio, en la cocina
de este asunto jodido.
Suerte que el tiempo pasa y ve la mina...
a su alpedito crecido.
como sapo aplastado por una rueda ,
su viaje más osado fue la vereda
y le daba trabajo,
cataratas de mate repujaban
sus eructos de ajo.
Se jubiló de fiaca a los cincuenta,
cua'l alpedero de ombligo con pelusa,
un dia percheró una gran tifusa,
y la enchufó a sirvienta,
le hizo un pique de apuro en la cucusa,
que ella ni se dio cuenta.
Se agujereó de un infarto inmerecido
por el mate no hizo fuerza en la letrina
y el llanto que escupió la pobre mina
por su finado querido,
está en el plato vacio, en la cocina
de este asunto jodido.
Suerte que el tiempo pasa y ve la mina...
a su alpedito crecido.
La loca del bequeló de Ramón de Santiago
En la enramada de un rancho viejo,
Nido de gauchos cerca del Yí,
Guitarra antigua, tierna cantaba – Más bien lloraba
La triste historia que escribo aquí:
- ¿Sabéis paisanos, por qué ando errante
Entre estos bosques de Bequeló?
Me llaman loca; pero es mentira:
Es que no tengo ya corazón...
Venid, paisanos, venid conmigo;
Diré mi historia junto al fogón.
¿Veis mis cabellos? Eran muy negros
Más que las alas del cuervo...más...
Están muy lacios...tan blancos...blancos...
Como las flores del arrayán.
¿Veis estos ojos? ¿No tienen vida?
Pues antes puros como el cristal,
Fueron dos luces que se encendieron
En una aurora del Uruguay.
Tristes mis labios son amarillos
Como corteza del butyhá;
¡Ay! Los tenía rojos y alegres
Como el penacho del cardenal.
Allá en la loma como un calvario
Veréis ruinas y un triste ombú;
Fueron mi cuna, fueron mi estancia,
Fueron mi nido verde y azul.
Cuando yo muera, clavad, paisanos,
Bajo aquel árbol mi humilde cruz;
Que allí murieron mis dichas todas;
Allí he perdido mi juventud.
Tenía un esposo que ardiente amaba
Y un hijo bello que era mi Dios.
¡Ah que contenta perdiera el cielo
Si yo pudiera ver a los dos!
Una mañana... !Maldita sea!
Cuando esta guerra se pronunció,
Mi esposo tierno me dio un abrazo,
Llorando mucho su hijo besó,
Pálido el rostro tomó su lanza,
Montó a caballo triste, y partió.
Aún me parece lo ven mis ojos
En lejanas lomas, haciendo ¡Adiós!
¡Ay! Mis paisanos, en ese día
Perdí un pedazo del corazón...
Pasaron meses, pasaron años,
Llorando siempre, siempre peor,
Cuando una tarde que al hijo amado
De mis entrañas contaba yo
Del pobre padre, que no volvía,
La ausencia larga, su último adiós,
Cruzando campos llegó un sargento,
De su caballo se desmontó,
Y al solo rayo de mi esperanza
Estas palabras le dirigió:
¿Ves esta lanza? Fue de tu padre;
Por la divisa bravo murió:
Tómala y vamos, no te demores,
Que en las cuchillas se duerme el sol.
Llorando mi hijo me dio un abrazo,
Montó a caballo triste, y partió.
¡Ay! Mis paisanos, en esa tarde
Quedó mi pecho sin corazón.
Ya van dos veces que las torcasas
Dulces arrullan en el sauzal,
Y los boyeros, cantando alegres,
Cuelgan sus nidos del ñandubay;
Pero no he visto más a mi hijo
Desde esa tarde negra y fatal.
Allá en la loma como un calvario
Veréis ruinas y un triste ombú:
Cuando yo muera, clavad paisanos,
Bajo aquel árbol mi humilde cruz.
Esta es la historia que una guitarra
De un rancho viejo triste lloró.
¡Ay! Cuántas locas habrá en mi patria
Como la loca del Bequeló.
Nido de gauchos cerca del Yí,
Guitarra antigua, tierna cantaba – Más bien lloraba
La triste historia que escribo aquí:
- ¿Sabéis paisanos, por qué ando errante
Entre estos bosques de Bequeló?
Me llaman loca; pero es mentira:
Es que no tengo ya corazón...
Venid, paisanos, venid conmigo;
Diré mi historia junto al fogón.
¿Veis mis cabellos? Eran muy negros
Más que las alas del cuervo...más...
Están muy lacios...tan blancos...blancos...
Como las flores del arrayán.
¿Veis estos ojos? ¿No tienen vida?
Pues antes puros como el cristal,
Fueron dos luces que se encendieron
En una aurora del Uruguay.
Tristes mis labios son amarillos
Como corteza del butyhá;
¡Ay! Los tenía rojos y alegres
Como el penacho del cardenal.
Allá en la loma como un calvario
Veréis ruinas y un triste ombú;
Fueron mi cuna, fueron mi estancia,
Fueron mi nido verde y azul.
Cuando yo muera, clavad, paisanos,
Bajo aquel árbol mi humilde cruz;
Que allí murieron mis dichas todas;
Allí he perdido mi juventud.
Tenía un esposo que ardiente amaba
Y un hijo bello que era mi Dios.
¡Ah que contenta perdiera el cielo
Si yo pudiera ver a los dos!
Una mañana... !Maldita sea!
Cuando esta guerra se pronunció,
Mi esposo tierno me dio un abrazo,
Llorando mucho su hijo besó,
Pálido el rostro tomó su lanza,
Montó a caballo triste, y partió.
Aún me parece lo ven mis ojos
En lejanas lomas, haciendo ¡Adiós!
¡Ay! Mis paisanos, en ese día
Perdí un pedazo del corazón...
Pasaron meses, pasaron años,
Llorando siempre, siempre peor,
Cuando una tarde que al hijo amado
De mis entrañas contaba yo
Del pobre padre, que no volvía,
La ausencia larga, su último adiós,
Cruzando campos llegó un sargento,
De su caballo se desmontó,
Y al solo rayo de mi esperanza
Estas palabras le dirigió:
¿Ves esta lanza? Fue de tu padre;
Por la divisa bravo murió:
Tómala y vamos, no te demores,
Que en las cuchillas se duerme el sol.
Llorando mi hijo me dio un abrazo,
Montó a caballo triste, y partió.
¡Ay! Mis paisanos, en esa tarde
Quedó mi pecho sin corazón.
Ya van dos veces que las torcasas
Dulces arrullan en el sauzal,
Y los boyeros, cantando alegres,
Cuelgan sus nidos del ñandubay;
Pero no he visto más a mi hijo
Desde esa tarde negra y fatal.
Allá en la loma como un calvario
Veréis ruinas y un triste ombú:
Cuando yo muera, clavad paisanos,
Bajo aquel árbol mi humilde cruz.
Esta es la historia que una guitarra
De un rancho viejo triste lloró.
¡Ay! Cuántas locas habrá en mi patria
Como la loca del Bequeló.
Pida patrón de Santos Insaurralde/ Santiago Chalar
Pida patron, no es un canto
Pida patron es un grito
Dolor simplemente escrito
Que pudo bien ser un llanto.
Rabia , pasion , desencanto
Sangrante rima que hallo
Cruda sentencia que fallo
Para el que pobre o no pobre
Por un puñado de cobres
Condene a muerte a un caballo.
Pida patron lo que quiera
Pida el galope mas grande
Pida el aliento mas largo
Pero no venda mi carne.
Pida que nade los rios
Que cruce todos los valles
Que me deshaga en la sierra
Pero no venda mi carne.
Pida que embista en mi pecho
Las lanzas que embistió antes
Pida que vuele en pedazos
Bajo el rugir del combate
Pida que enriede en mis crines
La muerte que anda en el aire.
Pida que caiga envarado
Ahogando el relincho en sangre
Pida que agote mis fuerzas
Cuando en la paz cinche y are
Para trillar los veranos
Maduros en los trigales
Pida que seque las ubres
De las yeguadas que paren
Aunque apure los potrillos
Y asi los cristianos mamen.
Pídame bota de potro
Que por mi muerte le nacen
Para salvar en la muerte
La tradición del gauchaje
Pida todo lo que quiera
Del escudo desterrarme
Cinchar las cosas mas pobres
Basta que cien orientales
Sufrir sórdido desden
Pero no venda mi carne.
Olvide que hice la patria
En mi lomo con los grandes
Pida todo lo que quiera
Pero no venda mi carne.
Pida patron es un grito
Dolor simplemente escrito
Que pudo bien ser un llanto.
Rabia , pasion , desencanto
Sangrante rima que hallo
Cruda sentencia que fallo
Para el que pobre o no pobre
Por un puñado de cobres
Condene a muerte a un caballo.
Pida patron lo que quiera
Pida el galope mas grande
Pida el aliento mas largo
Pero no venda mi carne.
Pida que nade los rios
Que cruce todos los valles
Que me deshaga en la sierra
Pero no venda mi carne.
Pida que embista en mi pecho
Las lanzas que embistió antes
Pida que vuele en pedazos
Bajo el rugir del combate
Pida que enriede en mis crines
La muerte que anda en el aire.
Pida que caiga envarado
Ahogando el relincho en sangre
Pida que agote mis fuerzas
Cuando en la paz cinche y are
Para trillar los veranos
Maduros en los trigales
Pida que seque las ubres
De las yeguadas que paren
Aunque apure los potrillos
Y asi los cristianos mamen.
Pídame bota de potro
Que por mi muerte le nacen
Para salvar en la muerte
La tradición del gauchaje
Pida todo lo que quiera
Del escudo desterrarme
Cinchar las cosas mas pobres
Basta que cien orientales
Sufrir sórdido desden
Pero no venda mi carne.
Olvide que hice la patria
En mi lomo con los grandes
Pida todo lo que quiera
Pero no venda mi carne.
En esta tarde gris de Mariano Mores
Qué ganas de llorar
en esta tarde gris,
en su repiquetear
la lluvia habla de ti.
Remordimiento de saber
que, por mi culpa, nunca,
vida, nunca te veré.
Mis ojos al cerrar
te ven igual que ayer,
temblando al implorar
de nuevo mi querer.
Y hoy es tu voz que vuelve a mí,
en esta tarde gris.
Ven,triste me decías,
que en esta soledad
no puede más el alma mía...
Ven,y, apiadate de mi dolor,
que estoy cansada de llorar,
de sufrir y esperar
y de hablar siempre a solas
con mi corazón.
Ven,que te quiero tanto,
que si no vienes hoy
voy a quedar ahogada en llanto...
No,no puede ser que siga así,
con este amor clavado en mí
como una maldición.
No supe comprender
tu desesperación
y alegre me alejé
en alas de otro amor.
Qué solo y triste me encontré
cuando me vi tan lejos
y mi engaño comprobé.
Mis ojos al cerrar
te ven igual que ayer
temblando al implorar
de nuevo mi querer
y hoy es tu voz que sangra en mí
en esta tarde gris.
en esta tarde gris,
en su repiquetear
la lluvia habla de ti.
Remordimiento de saber
que, por mi culpa, nunca,
vida, nunca te veré.
Mis ojos al cerrar
te ven igual que ayer,
temblando al implorar
de nuevo mi querer.
Y hoy es tu voz que vuelve a mí,
en esta tarde gris.
Ven,triste me decías,
que en esta soledad
no puede más el alma mía...
Ven,y, apiadate de mi dolor,
que estoy cansada de llorar,
de sufrir y esperar
y de hablar siempre a solas
con mi corazón.
Ven,que te quiero tanto,
que si no vienes hoy
voy a quedar ahogada en llanto...
No,no puede ser que siga así,
con este amor clavado en mí
como una maldición.
No supe comprender
tu desesperación
y alegre me alejé
en alas de otro amor.
Qué solo y triste me encontré
cuando me vi tan lejos
y mi engaño comprobé.
Mis ojos al cerrar
te ven igual que ayer
temblando al implorar
de nuevo mi querer
y hoy es tu voz que sangra en mí
en esta tarde gris.
El hombre que sirve a un rico
El hombre que sirve a un rico
Siempre deba abrir el ojo,
Que cuando ne lo guste algo
Se ha 'i ver botado por flojo.
Si al rico le entra una espina,
Está de enfermo muriendo
Si al pobre le dentran veinte:
"Delicao te estás haciendo".
Cuando al rico le duele algo,
Se le oyen dos mil clamores;
Y cuando el pobre se enferma:
"Que sufra el pobre, que es pobre".
Cuando el pobre anda queriendo,
Viene el rico y se atraviesa;
De allá sale el pobrecito
Rascándose la cabeza.
Al rico le ponen silla,
Y al pobre le ponen banco;
Y allá queda el pobrecito,
Como tronco en medio el campo.
Si un pobre llega a una casa,
Y mates están cebando,
Milagro que le dan uno
Con los palitos nadando.
Y si un rico se ha llegado,
Por ser la primera vez,
le dice la dueña 'i casa:
"¿Se sirve mate o café?"
Si el rico va con el pobre,
Y los dos de compañeros,
Pa 'l rico hay cama tendida,
Que el pobre duerma en el suelo.
Si un pobre va a un almacén,
Uno a los otros se miran,
Y se les oye decir:
"Este viene por bebida".
Y si al rico lo ven ir,
Le sale el almacenero
Con el sombrero en las manos:
"Apiesé, pues, caballero."
Si el pobre pide una copa,
Por milagro que ha llegado,
Le sirve el almacenero
Licores entreverados.
Y si el rico le ha pedido
De los licores mejores,
Le sirve el almacenero:
"Tome, sirvasé en mi nombre."
Si el pobre ha tomao la copa,
Dicen: "Pobre borrachón".
Si el rico anda por el suelo:
"Qué alegre que anda el señor."
Siempre deba abrir el ojo,
Que cuando ne lo guste algo
Se ha 'i ver botado por flojo.
Si al rico le entra una espina,
Está de enfermo muriendo
Si al pobre le dentran veinte:
"Delicao te estás haciendo".
Cuando al rico le duele algo,
Se le oyen dos mil clamores;
Y cuando el pobre se enferma:
"Que sufra el pobre, que es pobre".
Cuando el pobre anda queriendo,
Viene el rico y se atraviesa;
De allá sale el pobrecito
Rascándose la cabeza.
Al rico le ponen silla,
Y al pobre le ponen banco;
Y allá queda el pobrecito,
Como tronco en medio el campo.
Si un pobre llega a una casa,
Y mates están cebando,
Milagro que le dan uno
Con los palitos nadando.
Y si un rico se ha llegado,
Por ser la primera vez,
le dice la dueña 'i casa:
"¿Se sirve mate o café?"
Si el rico va con el pobre,
Y los dos de compañeros,
Pa 'l rico hay cama tendida,
Que el pobre duerma en el suelo.
Si un pobre va a un almacén,
Uno a los otros se miran,
Y se les oye decir:
"Este viene por bebida".
Y si al rico lo ven ir,
Le sale el almacenero
Con el sombrero en las manos:
"Apiesé, pues, caballero."
Si el pobre pide una copa,
Por milagro que ha llegado,
Le sirve el almacenero
Licores entreverados.
Y si el rico le ha pedido
De los licores mejores,
Le sirve el almacenero:
"Tome, sirvasé en mi nombre."
Si el pobre ha tomao la copa,
Dicen: "Pobre borrachón".
Si el rico anda por el suelo:
"Qué alegre que anda el señor."
lunes, 30 de marzo de 2009
El Payador Perseguido de Atahualpa Yupanqui
Con permiso via a dentrar
Aunque no soy convidao,
Pero en mi pago, un asao
No es de naides y es de todos.
Yo via cantar a mi modo
Después que haiga churrasquiao.
No tengo Dios pa pedir
Cuartiada en esta ocasión,
Ni puedo pedir perdón
Si entuavía no he faltao;
Veré cuando haiga acabao;
Pero ésa es otra cuestión.
Yo sé que muchos dirán
Que peco de atrevimiento
Si largo mi pensamiento
Pa'l rumbo que ya elegí,
Pero siempre he sido así;
Galopiador contra el viento.
Eso lo llevo en la sangre
Dende mi tatarabuelo.
Gente de pata en el suelo,
Fueron mis antepasaos;
Criollos de cuatro provincias
Y con indios misturaos.
Mi abuelo fue carretero,
Mi tata fue domador;
Nunca se buscó un dolor
Pues curaban con yuyos,
O escuchando los murmuyos
De un estilo de mi flor.
Como buen rancho paisano
Nunca faltó una encordada,
de ésas que parecen nada
Pero que son sonadoras.
Según el canto y la hora
Quedaba el alma sobada.
Mi tata era sabedor
Por lo mucho que ha rodao.
Y después que había cantao
Destemplaba cuarta y prima,
Y le echaba un poncho encima
"pa que no hable demasiado..."
La sangre tiene razones
Que hacen engordar las venas
Pena sobre pena y penas
Hacen que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito
Pero hay montañas de arena.
No sé si mi canto es lindo
O si será medio triste;
Nunca fui zorzal, ni existe
Plumaje más ordinario.
Yo soy pájaro corsario
Que no conoce el alpiste.
Vuelo porque no me arrastro,
Que el arrastrarse es la ruina;
Anido en árbol de espinas
Lo mesmo que en cordillera
Sin escuchar las zonceras
Del que vuela a lo gallina.
No me arrimo así nomás
A los jardines floridos.
Sin querer vivo advertido
Pa' no pisar el palito.
Hay pájaros que solitos
Se entrampan por presumidos.
Aunque mucho he padecido
No me engrilla la prudencia.
Es una falsa experiencia
Vivir temblándole a todo.
Cada cual tiene su modo;
La rebelión es mi ciencia.
Pobre nací y pobre vivo
Por eso soy delicao.
Estoy con los de mi lao
Cinchando tuitos parejos
Pa' hacer nuevo lo que es viejo
Y verlo al mundo cambiao.
Yo soy de los del montón,
No soy flor de invernadero.
Soy como el trébol pampero,
Crezco sin hacer barullo.
Me apreto contra los yuyos
Y así lo aguanto al pampero.
Acostumbrao a las sierras
Yo nunca me sé marear,
Y si me siento alabar
Me voy yendo despacito.
Pero aquel que es compadrito
Paga pa' hacerse nombrar.
Si alguien me dice señor,
Agradezco el homenaje;
Más, soy gaucho entre el gauchaje
Y soy nada entre los sabios.
Y son pa' mí los agravios
Que le hacen al paisanaje.
La vanidad es yuyo malo
Que envenena toda huerta.
Es preciso estar alerta
Manejando el azadón
Pero no falta el varón
Que la riegue hasta en su puerta.
El trabajo es cosa buena
Es lo mejor de la vida
Pero la vida es perdida
Trabajando en campo ajeno.
Uno trabaja de trueno
Y es para otro la llovida.
Trabajé en una cantera
De piedritas de afilar.
Cuarenta sabían pagar
Por cada piedra pulida,
Y era a seis pesos vendidas
En eso del negociar.
Apenas el sol salía
Ya estaba a los martillazos,
Y entre dos a los abrazos
Con los tamaños piedrones,
Y por esos moldejones
Las manos hechas pedazos.
Otra vez fui panadero
Y hachero en un quebrachal;
He cargao bloques de sal
Y también he pelao cañas,
Y un puñado de otras hazañas
Pa' mi bien o pa' mi mal.
Buscando de desasnarme
Fui pinche de escribanía;
La letra chiquita hacía
Pa' no malgastar sellao,
Y era también apretao
El sueldo que recibía.
Cansao de tantas miserias
Me largué pal Tucumán.
Lapacho, aliso, arrayán,
Y hacha con los algarrobos.
¡Uno cincuenta! Era robo
pa' que uno tenga ese afán.
Sin estar fijo en un lao
A toda labor le hacía,
Y así sucedió que un día
Que andaba de benteveo
Me topé con un arreo
Que dende Salta venía.
Me picó ganas de andar
Y apalabré al capataz,
Y así, de golpe nomás
El hombre me preguntó:
-¿Tiene mula? –Cómo no
-le dije-. Y hambre, de más.
A la semana de aquello
Repechaba cordilleras,
Faldas, cuestas y laderas
Siempre pal lao del poniente,
Bebiendo agua de vertiente
Y aguantando las soleras.
Tal vez otro habrá rodao
Tanto como he rodao yo,
Y le juro, creameló,
Que he visto tanta pobreza,
Que yo pensé con tristeza:
Dios por aquí no pasó.
Se nos despeñó una vaca
Causa de la cerrazón,
Y nos pilló la oración
Cuereando y haciendo asao;
Desde ese día, cuñao
Se me gastó mi facón.
Me sacudí las escarchas
Cuando bajé de los Andes,
Y anduve en estancias grandes
Cuidando unos parejeros;
Trompeta, tapa y sombrero,
Pero pa' los peones, de ande.
La peonada, al descampao,
El patrón, en Buenos Aires.
Nosotros, el cu...ello al aire
Con las caronas mojadas,
Y la hacienda de invernada
Más relumbrona que un fraile.
El estanciero tenía
También sus cañaverales,
Y en los tiempos otoñales
Juntábamos los andrajos,
Y nos íbamos p'abajo
Dejando los pedregales.
Allí nos amontonaban
En lote con otros criollos,
Cada cual buscaba un hoyo
Ande quinchar su guarida,
Y pasábamos la vida
Rigoriaos y sin apoyo.
Faltar, no faltaba nada:
Vino, café y alpargatas.
Si habré revoliao las patas
En gatos y chacareras.
Recién la cosa era fiera
Al ir a cobrar las latas.
¡Que vida más despareja!
Todo es ruindad y patraña;
Pelar caña es una hazaña
Del que nació pal rigor.
Allá había un solo dulzor
Y estaba adentro e' la caña.
Era un consuelo pal pobre
Andar jediendo a vinacho.
Hombres grandes y muchachos
Como malditos en vida,
Esclavos de la bebida
Se la pasaban borrachos.
¡Tristes domingos del surco
los que yo he visto y vivido!
Desparramaos y dormidos
En la arena amanecían,
Y lo mejor soñarían
Con la muerte o el olvido...
Riojanos y santiagueños,
Salteños y tucumanos,
Con el machete en la mano
Volteaban cañas maduras,
Pasando las amarguras
Y aguantando como hermanos.
¡Rancho techao con maloja,
vivienda del pelador!
En medio de ese rigor
No faltaba una vihuela,
Con que el pobre se consuela
Cantando coplas del amor.
Yo también, que desde chango
Unido al canto crecí,
Más de un barato pedí
Y pa' los piones cantaba.
¡Lo que a ellos les pasaba
también me pasaba a mí!
Cuando yo aprendí a cantar
Armaba con pocos rollos.
Y en la orilla de un arroyo
Bajo las ramas de un sauce,
Crecí mirando en el cauce
Mis sueños de pobre criollo.
Cuando sentí una alegría;
Cuando un dolor me golpió;
Cuando una duda mordió
Mi corazón de paisano,
Desde el fondo de los llanos
Vino un canto y me curó...
En esos tiempos pasaban
Cosas que no pasan ya.
Cada cual tenía un cantqar
O copla de anochecida.
Formas curar la herida
Que sangra en el trajinar.
Algunos cantaban bien.
Otros, pobres, más o menos...
Mas no eran cantos ajenos,
Aunque marca no tenían.
Y todos se entretenían
Guitarreando hasta el desvelo.
Por áhi se allegaba un máistro,
De esos puebleros letraos;
Juntaba tropa e versiaos
Que iban después a un libraco,
Y el hombre forraba el saco
Con lo que otros han pensao.
Los piones formaban versos
Con sus antiguos dolores.
Después viene los señores
Con un cuaderno en la mano,
Copian el canto paisano
Y presumen de escritores.
El criollo cuida su flete,
Su guitarra y su mujer;
Siente que enfrenta un deber
Cada vez que da la mano,
Y aunque pa' todo es baquiano
Sólo el canto ha de perder.
¡Coplas que lo acompañaron
en los quebradas desiertas,
aromas de flores muertas
y de patriadas vividas,
fueron la luz encendida
para sus noches despiertas!...
Se aflije si se le pierde
Un bozal, un maneador,
Pero no siente furor
Si al escucharle una trova,
Viene un pueblero y le roba
Su mejor canto de amor.
De seguro, si uno piensa
Le halla el nudo a la madeja,
Porque la copla más vieja,
Cómo la ráiz de la vida,
Tiene el alma por guarida,
Que es ande anidan las quejas.
Por eso el hombre al cantar
Con emoción verdadera,
Echa su pena p'ajuera
Pa que la lleven los vientos,
Y ansí, siquiera un momento
se alivia su embichadera.
No es que no ame su trova
Ni que desprecee su canto.
Es ciomo cuando un quebranto
En la noche de los llanos
Hace aflojar al paisano
Y el viento le lleva el llanto.
En asuntos del cantar,
La vida nos va enseñando
Que sólo se va volando
La copla que es livianita.
Siempre caza palomitas
Cualquiera que anda cazando...
Pero si el canto es protesta
Contra la ley del patrón,
Se arrastra de peón a peón
En un profundo murmuyo,
Y marcha al ras de los yuyos
Como chasque en un malón.
Se pueden perder mil trovas
Ande se canten quereres,
Versos de dichas, placeres,
Carreras y diversiones;
Suspiros de corazones
Y líricos padeceres.
¡Pero si la copla cuenta
del paisanaje la historia,
ande el peón vueltea la noria
de las miserias sufridas,
ésa, se queda prendida
como abrojo en la memoria!
Lo que nos hizo dichoso
Tal vez se pueda olvidar;
Los años en su pasar
Mudarán los pensamientos.
Pero angustias y tormentos
Son marcas que han de durar...
Estas cosas que yo pienso
No salen por ocurrencia.
Para formar mi esperencia
Yo masco antes de tragar.
Ha sido largo el rodar
De ande saqué la advertencia.
Si uno pulsa la guitarra
Pa cantar cosas de amor,
De potros, de domador,
De la sierra y las estrellas,
Dicen: ¡Qué cosa más bella!
¡Si canta que es un primor!
Pero si uno, como Fierro,
Por áhi se larga opinando,
El pobre se va acercando
Con las orejas alertas,
Y el rico vicha la puerta
Y se aleja reculando.
Debe trazar bien su melga
Quien se tenga por cantor,
Porque sólo el impostor
Se acomoda en toda huella.
Que elija una sola estrella
Quien quiera ser sembrador...
En el trance de elegir
Que mire el hombrep'adentro,
Ande se hacen los encuentros
De pensares y sentires.
Después... que tire ande tire,
Con la concencia por centro.
Hay diferentes montones,
Unos grandes y otros chicos.
Si va pa'l montón del rico
El pobre que piensa poco
Detrás de los equívocos
Se vienen los perjuricos.
Yo vengo de muy abajo,
Y muy arriba no estoy.
Al pobre mi canto doy
Y así lo paso contento,
Porque estoy en mi elemento
Y áhi valgo por lo que soy.
Si alguna vuelta he cantao
Ante panzudos patrones
He picaneao las razones
Profundas del pobrerío.
Yo no traiciono a los míos
Por palmas ni patacones.
Aunque canto en todo rumbo
Tengo un rumbo preferido.
Siempre canté estremecido
Las penas del paisanaje,
La explotación y el ultraje
De mis hermanos queridos.
Pa que cambiaran las cosas
Busqué rumbo y me perdí;
Al tiempo, cuenta me dí
Y agarré por buen camino.
¡Antes que nada, argentino;
y a mi bandera seguí...!
Yo soy del norte y del sur,
Del llno y del litoral;
Y nadie lo tome a mal
Si hay mil gramos en el kilo.
Ande quiera estoy tranquilo
Pero ensillao, soy bagual.
El cantor debe ser libre
Pa desarrollar su cencia.
Sin buscar la conveniencia
Ni alistarse con padrinos.
De esos oscuros caminos
Yo ya tengo la experiencia.
Yo canto, por ser antiguos
Cantos que ya son eternos;
Y hasta parecen modernos
Por lo que en ellos vichamos.
Con el canto nos tapamos
Para entibiar los inviernos...
Yo no canto a los tiranos
Ni por den del patrón.
El pillo y el trapalón
Que se arreglen por su lado
Con payadores comprados
Y cantores de salón.
Por la fuerza de mi canto
Conozco celda y penal.
Con fiereza sin igual
Más de una vez fui golpito,
Y al calabozo tirao
Como tarro al basural.
Se puede matar a un hombre,
Pueden su rancho quemar.
Su guitarra destrozar.
¡Pero el ideal de la vida,
esa es leñita prendida
que naides ha de apagar!
Los malos se van alzando
Todo lo que hallan por áhi;
Como granitos de máiz
Siembran los peores ejemplos,
Y se viene abajo el templo
De la decencia del país.
Detrás del ruido del oro
Van los maulas como hacienda;
No hay flojo que no se venda
Por una sucia moneda;
Más, siempre en mi tierra queda
Gauchaje que la defienda.
Cantor que cante a los pobres
Ni muerto se ha de callar.
Pues ande vaya a para
El canto de ese cristiano,
No ha de faltar el paisano
Que lo haga resucitar.
Hoy que ha salido un poquito
De sol pal trabajador.
No falta más de un cantor
Que lo cante libremente.
Pero sabe mucha gente
Que primero canté yo.
El estanciero presume
De gauchismo y arrogancia.
Él cree que es extravagancia
Que su peón viva mejor.
Más, no sabe ese señor
Que por su peón tiene estancia.
Aquel que tenga sus reales
Hace muy bien en cuidarlos;
Pero si quiere aumentarlos
Que la ley no se haga el sordo.
En todo puchero gordo
Los choclos se vuelve marlos.
Una vuelta, sin trabajo,
Andaba por Tucumán,
Y en una fonda, ande van
Cantores de madrugada,
Me acerqué pa la payada
Que siempre ha sido mi afán.
Aunque extrañando la monta
Me le apilé a un instrumento.
Y al cabo de algún momento
Le di puerta a una baguala,
Con una coplita rala
De esas que llevan los vientos.
Fuera tal vez la guitarra.
¡Tan lindo como sonaba!
Mi corazón remontaba
Tristezas de los caminos,
Y lo maldije al destino
Que tantas penas me daba.
Un hombre se me acercó
Y me dijo: -¿Qué hace acá?
Viaje pa la gran ciudad
Que allá lo van a entender;
Áhi tendrá fama, placer
Y plata pa regalar.
¡Para que lo habré escuchao!
¡Si era la voz del Mandinga!
Buenos Aires, ciudá gringa,
Me tuvo muy apretao.
Tuitos se hacían a un lao
Como cu...erpo a la jeringa.
Y eso que no vine pobre
Pues traiba alpargatas nuevas.
Las viejas... pa cuando llueva
En la alforja las metí;
Un pantalón color gris
Y un saco tirando a leva.
Saltando de radio en radio
Anduve, figuresé.
Cuatro meses me pasé
En partidas malogradas;
Nadie aseguraba nada,
Y sin plata me quedé.
Vendí mis alforjas.
Mi guitarra, ¡la vendí!
En mi pobreza, ay de mí,
Me hubiera gustao guardarla.
¡Tanto que me ha costao comprarla!
Pero, en fin... todo perdí.
¡Vihuela, dónde andarás,
qué manos te están tocando.
Noches eternas pensando
Siquiera como consuelo,
Que sea un canto de este suelo
Lo que te están arrancando...!
Cuando el máiz está en barbecho
Luce un color brillantón;
Las hebras, como un nailón
Presumen con sus lindezas.
Pero agachan la cabeza
Si las agarra el carbón.
Igual me pasaba a mí
En aquellos tiempos idos;
Joven, fuerte, presumido,
Y cuando se acabó el queso,
Volví en un triste regreso
Poblada l'alma de olvidos.
Cosas de la juventud...
¡Malhaya, dónde andarás...!
Aura que estoy bataraz
De tanto cambiar el pelo,
Recuerdo aquellos desvelos
Pero no miro p'atrás.
Me volví pal Tucumán
Nuevamente a padecer.
Y en eso de andar y ver
Se pasaron muchos años
Entre penas, desengaños,
Esperanzas y placer.
Más, no jue tiempo perdido,
Asegún lo vi después.
Porque supe bien como es
La vida de los paisanos.
De todos me sentí hermano
Del derecho y del revés.
Siempre recuerdo los tiempos
en que iedras o pasé,
los cerros que atravesé
buscando lo que no hallaba,
y hasta a veces me quedaba
por esos campos de a pie.
La vida me fue enseñando
Lo que vale una guitarra;
Por ella anduve en las farras
Tal vez hecho un estropicio,
Y casi me agarró el vicio
Con sus invisibles garras.
Menos mal que adentro llevo
Lo que la tierra me dio.
-Patria, raza o que sé yo-,
pero que me iba salvando,
y así, seguí caminando
por los caminos de Dios.
La cosas estaba en pensar
Que al pulsar el instrumento,
Hay que dar con sentimiento
Toda la fuerza campera.
Pero nadie larga afuera
Si no tiene nada adentro...
La guitarra es palo hueco,
Y pa tocar algo bueno,
El hombre debe estar lleno
De claridades internas.
¡Pa sembrar coplas eternas
la vida es un buen terreno...!
Si el rezar brinda consuelos
Al que consuelo precisa,
Igual que cristiano en misa
O matrero en medio ‘el monte,
Yo rezo en los horizontes
Cuando la tarde agoniza.
Queda callada la pampa
Cuando se ausenta la luz.
El chajá y el avestruz
Van buscando la espesura,
Y se agranda en la llanura
La soledad del ombú.
Entonces, igual que un poncho
A uno lo envuelve la tierra.
Desde el llano hasta la sierra
Se va una sombra extendiendo,
Y el alma va comprendiendo
Las cosas que el mundo encierra.
Ahí está el justo momento
De pensar en el destino.
Si el hombre es un peregrino,
O busca amor y querencia,
O si cumple la sentencia
De morir en los caminos.
En el Norte vide cosas
Que ya nunca he de olvidar.
Yo vide gauchos peliar
Con facones caroneros
O con machetes cañeros
Que el verlos hacía temblar.
Rara vez mata el paisano
Porque ese instinto no tiene;
El duelo criollo se aviene
Por no recular ni un tranco.
Hace saber que no es manco
Y en el peliar se entretiene.
No hay serrano sanguinario
Ni coya conversador;
El más capaz domador
Jamás cuenta sus hazañas,
Y no les tienta la caña
Porque el "morao" es mejor.
Cada pago se aficiona
A una forma de peliar,
Y aquel que quiera guapear
Antes tendrá que advertir
Que para saber salir
Hay que aprender a dentrar.
Se agarran a puñetazos
Igual que en cualesquier parte;
Pero es una cencia aprte
Usar los modos del pago.
Ahí se pone fiero el trago
Como dijo don Narvarte.
Cordobés, pa la pegrada.
Riojano, pal rebecaso.
Chileno, pal caballaso.
Salteño, con daga en mano.
Y es un rey el tucumano
Pa peliar a cabezasos.
Siempre el criollo ha de peliar
De noche y medio machao.
Es una pena, cuñao,
Que a veces por una tuna
Se nublen noches de luna
Y cielitos estrellaos.
Una canción sale fácil
Cuando uno quiere cantar.
Cuestión de ver y pensar
Sobre las cosas del mundo.
Si el río es ancho y profundo
Cruzo el que sabe nadar.
Que otros canten alegrías
Si es que alegres han vivido.
Que yo también he sabido
Dormirme en esos engaños.
Pero han sido más los años
De porrazos recibidos.
Nadie podrá señalarme
Que canto por amargao.
Si he pasao lo que he pasao
Quiero servir de advertencia.
El rodar no será cencia
Pero tampoco es pecao.
Yo he caminao por el mundo
He cruzao tierras y mares,
Sin fronteras que me pare
Y en cualesquiera guarida,
Yo he cantao, tierra querida
Tus dichas y tus pesares.
A veces, caiban al canto
Como vacaje a la aguada
Para escuchar mis versadas
Hombres de todos los vientos,
Trenzando sus sentimientos
Al compás de la encordada.
Pobre de aquel que no sabe
del canto las hermosuras.
La vida, la más oscura,
La que tiene más quebrantos,
Hallará siempre en el canto
Consuelo pa su tristura.
Dicen que no tiene canto
Los ríos que son profundos.
Más yo aprendí en este mundo
Que el que tiene más hondura,
Canta mejor por se hondo,
Y hace mil de su amargura.
Con los tumbos del camino
Se entran a torcer las cargas.
Pero es ley que en huella larga
Deberán acomodarse.
Y aquel que llega a olvidarse
Las ha de pasar amargas.
Amigos, voy a dejar.
Está mi parte cumplida
En la forma preferida
De una milonga pampeana.
Canté de manera llana
Ciertas cosas de la vida.
Aura me voy. No sé adónde.
Pa' mí todo rumbo es güeno.
Los campos, con ser ajenos
Los cruzo de un galopito.
Guarida no necesito,
Yo sé dormir al sereno...
Siempre hay alguna tapera
En la falda de una sierra.
Y mientras siga esta guerra
de injusticias para mí,
Yo he de pensar desde allí
Canciones para mi tierra.
Y aunque me quiten la vida
O engrillen mi libertad.
¡Y aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones,
han de vivir mis canciones
en l'alma de los demás!
¡No me nuembren, que es pecao,
y no comenten mis trinos!
Yo me voy con mi destino
Pa'l lao donde el sol se pierde.
¡Tal vez alguno se acuerde
que aquí cantó un argentino!
Aunque no soy convidao,
Pero en mi pago, un asao
No es de naides y es de todos.
Yo via cantar a mi modo
Después que haiga churrasquiao.
No tengo Dios pa pedir
Cuartiada en esta ocasión,
Ni puedo pedir perdón
Si entuavía no he faltao;
Veré cuando haiga acabao;
Pero ésa es otra cuestión.
Yo sé que muchos dirán
Que peco de atrevimiento
Si largo mi pensamiento
Pa'l rumbo que ya elegí,
Pero siempre he sido así;
Galopiador contra el viento.
Eso lo llevo en la sangre
Dende mi tatarabuelo.
Gente de pata en el suelo,
Fueron mis antepasaos;
Criollos de cuatro provincias
Y con indios misturaos.
Mi abuelo fue carretero,
Mi tata fue domador;
Nunca se buscó un dolor
Pues curaban con yuyos,
O escuchando los murmuyos
De un estilo de mi flor.
Como buen rancho paisano
Nunca faltó una encordada,
de ésas que parecen nada
Pero que son sonadoras.
Según el canto y la hora
Quedaba el alma sobada.
Mi tata era sabedor
Por lo mucho que ha rodao.
Y después que había cantao
Destemplaba cuarta y prima,
Y le echaba un poncho encima
"pa que no hable demasiado..."
La sangre tiene razones
Que hacen engordar las venas
Pena sobre pena y penas
Hacen que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito
Pero hay montañas de arena.
No sé si mi canto es lindo
O si será medio triste;
Nunca fui zorzal, ni existe
Plumaje más ordinario.
Yo soy pájaro corsario
Que no conoce el alpiste.
Vuelo porque no me arrastro,
Que el arrastrarse es la ruina;
Anido en árbol de espinas
Lo mesmo que en cordillera
Sin escuchar las zonceras
Del que vuela a lo gallina.
No me arrimo así nomás
A los jardines floridos.
Sin querer vivo advertido
Pa' no pisar el palito.
Hay pájaros que solitos
Se entrampan por presumidos.
Aunque mucho he padecido
No me engrilla la prudencia.
Es una falsa experiencia
Vivir temblándole a todo.
Cada cual tiene su modo;
La rebelión es mi ciencia.
Pobre nací y pobre vivo
Por eso soy delicao.
Estoy con los de mi lao
Cinchando tuitos parejos
Pa' hacer nuevo lo que es viejo
Y verlo al mundo cambiao.
Yo soy de los del montón,
No soy flor de invernadero.
Soy como el trébol pampero,
Crezco sin hacer barullo.
Me apreto contra los yuyos
Y así lo aguanto al pampero.
Acostumbrao a las sierras
Yo nunca me sé marear,
Y si me siento alabar
Me voy yendo despacito.
Pero aquel que es compadrito
Paga pa' hacerse nombrar.
Si alguien me dice señor,
Agradezco el homenaje;
Más, soy gaucho entre el gauchaje
Y soy nada entre los sabios.
Y son pa' mí los agravios
Que le hacen al paisanaje.
La vanidad es yuyo malo
Que envenena toda huerta.
Es preciso estar alerta
Manejando el azadón
Pero no falta el varón
Que la riegue hasta en su puerta.
El trabajo es cosa buena
Es lo mejor de la vida
Pero la vida es perdida
Trabajando en campo ajeno.
Uno trabaja de trueno
Y es para otro la llovida.
Trabajé en una cantera
De piedritas de afilar.
Cuarenta sabían pagar
Por cada piedra pulida,
Y era a seis pesos vendidas
En eso del negociar.
Apenas el sol salía
Ya estaba a los martillazos,
Y entre dos a los abrazos
Con los tamaños piedrones,
Y por esos moldejones
Las manos hechas pedazos.
Otra vez fui panadero
Y hachero en un quebrachal;
He cargao bloques de sal
Y también he pelao cañas,
Y un puñado de otras hazañas
Pa' mi bien o pa' mi mal.
Buscando de desasnarme
Fui pinche de escribanía;
La letra chiquita hacía
Pa' no malgastar sellao,
Y era también apretao
El sueldo que recibía.
Cansao de tantas miserias
Me largué pal Tucumán.
Lapacho, aliso, arrayán,
Y hacha con los algarrobos.
¡Uno cincuenta! Era robo
pa' que uno tenga ese afán.
Sin estar fijo en un lao
A toda labor le hacía,
Y así sucedió que un día
Que andaba de benteveo
Me topé con un arreo
Que dende Salta venía.
Me picó ganas de andar
Y apalabré al capataz,
Y así, de golpe nomás
El hombre me preguntó:
-¿Tiene mula? –Cómo no
-le dije-. Y hambre, de más.
A la semana de aquello
Repechaba cordilleras,
Faldas, cuestas y laderas
Siempre pal lao del poniente,
Bebiendo agua de vertiente
Y aguantando las soleras.
Tal vez otro habrá rodao
Tanto como he rodao yo,
Y le juro, creameló,
Que he visto tanta pobreza,
Que yo pensé con tristeza:
Dios por aquí no pasó.
Se nos despeñó una vaca
Causa de la cerrazón,
Y nos pilló la oración
Cuereando y haciendo asao;
Desde ese día, cuñao
Se me gastó mi facón.
Me sacudí las escarchas
Cuando bajé de los Andes,
Y anduve en estancias grandes
Cuidando unos parejeros;
Trompeta, tapa y sombrero,
Pero pa' los peones, de ande.
La peonada, al descampao,
El patrón, en Buenos Aires.
Nosotros, el cu...ello al aire
Con las caronas mojadas,
Y la hacienda de invernada
Más relumbrona que un fraile.
El estanciero tenía
También sus cañaverales,
Y en los tiempos otoñales
Juntábamos los andrajos,
Y nos íbamos p'abajo
Dejando los pedregales.
Allí nos amontonaban
En lote con otros criollos,
Cada cual buscaba un hoyo
Ande quinchar su guarida,
Y pasábamos la vida
Rigoriaos y sin apoyo.
Faltar, no faltaba nada:
Vino, café y alpargatas.
Si habré revoliao las patas
En gatos y chacareras.
Recién la cosa era fiera
Al ir a cobrar las latas.
¡Que vida más despareja!
Todo es ruindad y patraña;
Pelar caña es una hazaña
Del que nació pal rigor.
Allá había un solo dulzor
Y estaba adentro e' la caña.
Era un consuelo pal pobre
Andar jediendo a vinacho.
Hombres grandes y muchachos
Como malditos en vida,
Esclavos de la bebida
Se la pasaban borrachos.
¡Tristes domingos del surco
los que yo he visto y vivido!
Desparramaos y dormidos
En la arena amanecían,
Y lo mejor soñarían
Con la muerte o el olvido...
Riojanos y santiagueños,
Salteños y tucumanos,
Con el machete en la mano
Volteaban cañas maduras,
Pasando las amarguras
Y aguantando como hermanos.
¡Rancho techao con maloja,
vivienda del pelador!
En medio de ese rigor
No faltaba una vihuela,
Con que el pobre se consuela
Cantando coplas del amor.
Yo también, que desde chango
Unido al canto crecí,
Más de un barato pedí
Y pa' los piones cantaba.
¡Lo que a ellos les pasaba
también me pasaba a mí!
Cuando yo aprendí a cantar
Armaba con pocos rollos.
Y en la orilla de un arroyo
Bajo las ramas de un sauce,
Crecí mirando en el cauce
Mis sueños de pobre criollo.
Cuando sentí una alegría;
Cuando un dolor me golpió;
Cuando una duda mordió
Mi corazón de paisano,
Desde el fondo de los llanos
Vino un canto y me curó...
En esos tiempos pasaban
Cosas que no pasan ya.
Cada cual tenía un cantqar
O copla de anochecida.
Formas curar la herida
Que sangra en el trajinar.
Algunos cantaban bien.
Otros, pobres, más o menos...
Mas no eran cantos ajenos,
Aunque marca no tenían.
Y todos se entretenían
Guitarreando hasta el desvelo.
Por áhi se allegaba un máistro,
De esos puebleros letraos;
Juntaba tropa e versiaos
Que iban después a un libraco,
Y el hombre forraba el saco
Con lo que otros han pensao.
Los piones formaban versos
Con sus antiguos dolores.
Después viene los señores
Con un cuaderno en la mano,
Copian el canto paisano
Y presumen de escritores.
El criollo cuida su flete,
Su guitarra y su mujer;
Siente que enfrenta un deber
Cada vez que da la mano,
Y aunque pa' todo es baquiano
Sólo el canto ha de perder.
¡Coplas que lo acompañaron
en los quebradas desiertas,
aromas de flores muertas
y de patriadas vividas,
fueron la luz encendida
para sus noches despiertas!...
Se aflije si se le pierde
Un bozal, un maneador,
Pero no siente furor
Si al escucharle una trova,
Viene un pueblero y le roba
Su mejor canto de amor.
De seguro, si uno piensa
Le halla el nudo a la madeja,
Porque la copla más vieja,
Cómo la ráiz de la vida,
Tiene el alma por guarida,
Que es ande anidan las quejas.
Por eso el hombre al cantar
Con emoción verdadera,
Echa su pena p'ajuera
Pa que la lleven los vientos,
Y ansí, siquiera un momento
se alivia su embichadera.
No es que no ame su trova
Ni que desprecee su canto.
Es ciomo cuando un quebranto
En la noche de los llanos
Hace aflojar al paisano
Y el viento le lleva el llanto.
En asuntos del cantar,
La vida nos va enseñando
Que sólo se va volando
La copla que es livianita.
Siempre caza palomitas
Cualquiera que anda cazando...
Pero si el canto es protesta
Contra la ley del patrón,
Se arrastra de peón a peón
En un profundo murmuyo,
Y marcha al ras de los yuyos
Como chasque en un malón.
Se pueden perder mil trovas
Ande se canten quereres,
Versos de dichas, placeres,
Carreras y diversiones;
Suspiros de corazones
Y líricos padeceres.
¡Pero si la copla cuenta
del paisanaje la historia,
ande el peón vueltea la noria
de las miserias sufridas,
ésa, se queda prendida
como abrojo en la memoria!
Lo que nos hizo dichoso
Tal vez se pueda olvidar;
Los años en su pasar
Mudarán los pensamientos.
Pero angustias y tormentos
Son marcas que han de durar...
Estas cosas que yo pienso
No salen por ocurrencia.
Para formar mi esperencia
Yo masco antes de tragar.
Ha sido largo el rodar
De ande saqué la advertencia.
Si uno pulsa la guitarra
Pa cantar cosas de amor,
De potros, de domador,
De la sierra y las estrellas,
Dicen: ¡Qué cosa más bella!
¡Si canta que es un primor!
Pero si uno, como Fierro,
Por áhi se larga opinando,
El pobre se va acercando
Con las orejas alertas,
Y el rico vicha la puerta
Y se aleja reculando.
Debe trazar bien su melga
Quien se tenga por cantor,
Porque sólo el impostor
Se acomoda en toda huella.
Que elija una sola estrella
Quien quiera ser sembrador...
En el trance de elegir
Que mire el hombrep'adentro,
Ande se hacen los encuentros
De pensares y sentires.
Después... que tire ande tire,
Con la concencia por centro.
Hay diferentes montones,
Unos grandes y otros chicos.
Si va pa'l montón del rico
El pobre que piensa poco
Detrás de los equívocos
Se vienen los perjuricos.
Yo vengo de muy abajo,
Y muy arriba no estoy.
Al pobre mi canto doy
Y así lo paso contento,
Porque estoy en mi elemento
Y áhi valgo por lo que soy.
Si alguna vuelta he cantao
Ante panzudos patrones
He picaneao las razones
Profundas del pobrerío.
Yo no traiciono a los míos
Por palmas ni patacones.
Aunque canto en todo rumbo
Tengo un rumbo preferido.
Siempre canté estremecido
Las penas del paisanaje,
La explotación y el ultraje
De mis hermanos queridos.
Pa que cambiaran las cosas
Busqué rumbo y me perdí;
Al tiempo, cuenta me dí
Y agarré por buen camino.
¡Antes que nada, argentino;
y a mi bandera seguí...!
Yo soy del norte y del sur,
Del llno y del litoral;
Y nadie lo tome a mal
Si hay mil gramos en el kilo.
Ande quiera estoy tranquilo
Pero ensillao, soy bagual.
El cantor debe ser libre
Pa desarrollar su cencia.
Sin buscar la conveniencia
Ni alistarse con padrinos.
De esos oscuros caminos
Yo ya tengo la experiencia.
Yo canto, por ser antiguos
Cantos que ya son eternos;
Y hasta parecen modernos
Por lo que en ellos vichamos.
Con el canto nos tapamos
Para entibiar los inviernos...
Yo no canto a los tiranos
Ni por den del patrón.
El pillo y el trapalón
Que se arreglen por su lado
Con payadores comprados
Y cantores de salón.
Por la fuerza de mi canto
Conozco celda y penal.
Con fiereza sin igual
Más de una vez fui golpito,
Y al calabozo tirao
Como tarro al basural.
Se puede matar a un hombre,
Pueden su rancho quemar.
Su guitarra destrozar.
¡Pero el ideal de la vida,
esa es leñita prendida
que naides ha de apagar!
Los malos se van alzando
Todo lo que hallan por áhi;
Como granitos de máiz
Siembran los peores ejemplos,
Y se viene abajo el templo
De la decencia del país.
Detrás del ruido del oro
Van los maulas como hacienda;
No hay flojo que no se venda
Por una sucia moneda;
Más, siempre en mi tierra queda
Gauchaje que la defienda.
Cantor que cante a los pobres
Ni muerto se ha de callar.
Pues ande vaya a para
El canto de ese cristiano,
No ha de faltar el paisano
Que lo haga resucitar.
Hoy que ha salido un poquito
De sol pal trabajador.
No falta más de un cantor
Que lo cante libremente.
Pero sabe mucha gente
Que primero canté yo.
El estanciero presume
De gauchismo y arrogancia.
Él cree que es extravagancia
Que su peón viva mejor.
Más, no sabe ese señor
Que por su peón tiene estancia.
Aquel que tenga sus reales
Hace muy bien en cuidarlos;
Pero si quiere aumentarlos
Que la ley no se haga el sordo.
En todo puchero gordo
Los choclos se vuelve marlos.
Una vuelta, sin trabajo,
Andaba por Tucumán,
Y en una fonda, ande van
Cantores de madrugada,
Me acerqué pa la payada
Que siempre ha sido mi afán.
Aunque extrañando la monta
Me le apilé a un instrumento.
Y al cabo de algún momento
Le di puerta a una baguala,
Con una coplita rala
De esas que llevan los vientos.
Fuera tal vez la guitarra.
¡Tan lindo como sonaba!
Mi corazón remontaba
Tristezas de los caminos,
Y lo maldije al destino
Que tantas penas me daba.
Un hombre se me acercó
Y me dijo: -¿Qué hace acá?
Viaje pa la gran ciudad
Que allá lo van a entender;
Áhi tendrá fama, placer
Y plata pa regalar.
¡Para que lo habré escuchao!
¡Si era la voz del Mandinga!
Buenos Aires, ciudá gringa,
Me tuvo muy apretao.
Tuitos se hacían a un lao
Como cu...erpo a la jeringa.
Y eso que no vine pobre
Pues traiba alpargatas nuevas.
Las viejas... pa cuando llueva
En la alforja las metí;
Un pantalón color gris
Y un saco tirando a leva.
Saltando de radio en radio
Anduve, figuresé.
Cuatro meses me pasé
En partidas malogradas;
Nadie aseguraba nada,
Y sin plata me quedé.
Vendí mis alforjas.
Mi guitarra, ¡la vendí!
En mi pobreza, ay de mí,
Me hubiera gustao guardarla.
¡Tanto que me ha costao comprarla!
Pero, en fin... todo perdí.
¡Vihuela, dónde andarás,
qué manos te están tocando.
Noches eternas pensando
Siquiera como consuelo,
Que sea un canto de este suelo
Lo que te están arrancando...!
Cuando el máiz está en barbecho
Luce un color brillantón;
Las hebras, como un nailón
Presumen con sus lindezas.
Pero agachan la cabeza
Si las agarra el carbón.
Igual me pasaba a mí
En aquellos tiempos idos;
Joven, fuerte, presumido,
Y cuando se acabó el queso,
Volví en un triste regreso
Poblada l'alma de olvidos.
Cosas de la juventud...
¡Malhaya, dónde andarás...!
Aura que estoy bataraz
De tanto cambiar el pelo,
Recuerdo aquellos desvelos
Pero no miro p'atrás.
Me volví pal Tucumán
Nuevamente a padecer.
Y en eso de andar y ver
Se pasaron muchos años
Entre penas, desengaños,
Esperanzas y placer.
Más, no jue tiempo perdido,
Asegún lo vi después.
Porque supe bien como es
La vida de los paisanos.
De todos me sentí hermano
Del derecho y del revés.
Siempre recuerdo los tiempos
en que iedras o pasé,
los cerros que atravesé
buscando lo que no hallaba,
y hasta a veces me quedaba
por esos campos de a pie.
La vida me fue enseñando
Lo que vale una guitarra;
Por ella anduve en las farras
Tal vez hecho un estropicio,
Y casi me agarró el vicio
Con sus invisibles garras.
Menos mal que adentro llevo
Lo que la tierra me dio.
-Patria, raza o que sé yo-,
pero que me iba salvando,
y así, seguí caminando
por los caminos de Dios.
La cosas estaba en pensar
Que al pulsar el instrumento,
Hay que dar con sentimiento
Toda la fuerza campera.
Pero nadie larga afuera
Si no tiene nada adentro...
La guitarra es palo hueco,
Y pa tocar algo bueno,
El hombre debe estar lleno
De claridades internas.
¡Pa sembrar coplas eternas
la vida es un buen terreno...!
Si el rezar brinda consuelos
Al que consuelo precisa,
Igual que cristiano en misa
O matrero en medio ‘el monte,
Yo rezo en los horizontes
Cuando la tarde agoniza.
Queda callada la pampa
Cuando se ausenta la luz.
El chajá y el avestruz
Van buscando la espesura,
Y se agranda en la llanura
La soledad del ombú.
Entonces, igual que un poncho
A uno lo envuelve la tierra.
Desde el llano hasta la sierra
Se va una sombra extendiendo,
Y el alma va comprendiendo
Las cosas que el mundo encierra.
Ahí está el justo momento
De pensar en el destino.
Si el hombre es un peregrino,
O busca amor y querencia,
O si cumple la sentencia
De morir en los caminos.
En el Norte vide cosas
Que ya nunca he de olvidar.
Yo vide gauchos peliar
Con facones caroneros
O con machetes cañeros
Que el verlos hacía temblar.
Rara vez mata el paisano
Porque ese instinto no tiene;
El duelo criollo se aviene
Por no recular ni un tranco.
Hace saber que no es manco
Y en el peliar se entretiene.
No hay serrano sanguinario
Ni coya conversador;
El más capaz domador
Jamás cuenta sus hazañas,
Y no les tienta la caña
Porque el "morao" es mejor.
Cada pago se aficiona
A una forma de peliar,
Y aquel que quiera guapear
Antes tendrá que advertir
Que para saber salir
Hay que aprender a dentrar.
Se agarran a puñetazos
Igual que en cualesquier parte;
Pero es una cencia aprte
Usar los modos del pago.
Ahí se pone fiero el trago
Como dijo don Narvarte.
Cordobés, pa la pegrada.
Riojano, pal rebecaso.
Chileno, pal caballaso.
Salteño, con daga en mano.
Y es un rey el tucumano
Pa peliar a cabezasos.
Siempre el criollo ha de peliar
De noche y medio machao.
Es una pena, cuñao,
Que a veces por una tuna
Se nublen noches de luna
Y cielitos estrellaos.
Una canción sale fácil
Cuando uno quiere cantar.
Cuestión de ver y pensar
Sobre las cosas del mundo.
Si el río es ancho y profundo
Cruzo el que sabe nadar.
Que otros canten alegrías
Si es que alegres han vivido.
Que yo también he sabido
Dormirme en esos engaños.
Pero han sido más los años
De porrazos recibidos.
Nadie podrá señalarme
Que canto por amargao.
Si he pasao lo que he pasao
Quiero servir de advertencia.
El rodar no será cencia
Pero tampoco es pecao.
Yo he caminao por el mundo
He cruzao tierras y mares,
Sin fronteras que me pare
Y en cualesquiera guarida,
Yo he cantao, tierra querida
Tus dichas y tus pesares.
A veces, caiban al canto
Como vacaje a la aguada
Para escuchar mis versadas
Hombres de todos los vientos,
Trenzando sus sentimientos
Al compás de la encordada.
Pobre de aquel que no sabe
del canto las hermosuras.
La vida, la más oscura,
La que tiene más quebrantos,
Hallará siempre en el canto
Consuelo pa su tristura.
Dicen que no tiene canto
Los ríos que son profundos.
Más yo aprendí en este mundo
Que el que tiene más hondura,
Canta mejor por se hondo,
Y hace mil de su amargura.
Con los tumbos del camino
Se entran a torcer las cargas.
Pero es ley que en huella larga
Deberán acomodarse.
Y aquel que llega a olvidarse
Las ha de pasar amargas.
Amigos, voy a dejar.
Está mi parte cumplida
En la forma preferida
De una milonga pampeana.
Canté de manera llana
Ciertas cosas de la vida.
Aura me voy. No sé adónde.
Pa' mí todo rumbo es güeno.
Los campos, con ser ajenos
Los cruzo de un galopito.
Guarida no necesito,
Yo sé dormir al sereno...
Siempre hay alguna tapera
En la falda de una sierra.
Y mientras siga esta guerra
de injusticias para mí,
Yo he de pensar desde allí
Canciones para mi tierra.
Y aunque me quiten la vida
O engrillen mi libertad.
¡Y aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones,
han de vivir mis canciones
en l'alma de los demás!
¡No me nuembren, que es pecao,
y no comenten mis trinos!
Yo me voy con mi destino
Pa'l lao donde el sol se pierde.
¡Tal vez alguno se acuerde
que aquí cantó un argentino!
Milonga Del Paisano de Atahualpa Yupanqui
Pal'que tiene buen caballo
El rebenque está de más,
Pal'que tiene buen caballo
El rebenque está de más,
Sólo sirve pa'lucirlo,
Colgadito del puñal,
Sólo sirve pa'lucirlo,
Colgadito del puñal.
Tal vez en algún momento
Uno lo tenga que usar,
Tal vez en algún momento
Uno lo tenga que usar,
Pa'callar a un atrevido
Que no merece el puñal,
Pa'callar a un atrevido
Que no merece el puñal.
Sereno como agua e'pozo
El paisano sabe andar,
Sereno como agua e'pozo
El paisano sabe andar,
A la taba y las cuadreras
Le arrima su soledad,
A la taba y las cuadreras
Le arrima su soledad.
Conversa con un amigo
Si lo invitan a timbear,
Conversa con un amigo
Si lo invitan a timbear,
Le mete un tajo al charrusco
Y se retira por ai',
Le mete un tajo al charrusco
Y se retira por ai'.
Como le ha sacado el freno
Tranquilo su flete está,
Como le ha sacado el freno
Tranquilo su flete está,
Bajo la sombra de un tala
Tal vez extraña el morral.
La buena humedad del suelo
Lindo lo puso al maizal,
La buena humedad del suelo
Lindo lo puso al maizal,
Trabajos de arar la tierra,
Sacar yuyos y esperar,
Trabajos de arar la tierra,
Sacar yuyos y esperar.
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear.
Si tiene amor o no tiene,
A naides le ha de contar,
Si tiene amor o no tiene,
A naides le ha de contar,
Eso es cosa de uno solo
Y se llama dignidad,
Eso es cosa de uno solo
Y se llama dignidad.
El paisano es muy tranquilo,
Siempre solo sabe andar,
El paisano es muy tranquilo,
Siempre solo sabe andar,
Y a tabeadas y cuadreras
Le arrima su soledad.,
Y a tabeadas y cuadreras
Le arrima su soledad.
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear.
El rebenque está de más,
Pal'que tiene buen caballo
El rebenque está de más,
Sólo sirve pa'lucirlo,
Colgadito del puñal,
Sólo sirve pa'lucirlo,
Colgadito del puñal.
Tal vez en algún momento
Uno lo tenga que usar,
Tal vez en algún momento
Uno lo tenga que usar,
Pa'callar a un atrevido
Que no merece el puñal,
Pa'callar a un atrevido
Que no merece el puñal.
Sereno como agua e'pozo
El paisano sabe andar,
Sereno como agua e'pozo
El paisano sabe andar,
A la taba y las cuadreras
Le arrima su soledad,
A la taba y las cuadreras
Le arrima su soledad.
Conversa con un amigo
Si lo invitan a timbear,
Conversa con un amigo
Si lo invitan a timbear,
Le mete un tajo al charrusco
Y se retira por ai',
Le mete un tajo al charrusco
Y se retira por ai'.
Como le ha sacado el freno
Tranquilo su flete está,
Como le ha sacado el freno
Tranquilo su flete está,
Bajo la sombra de un tala
Tal vez extraña el morral.
La buena humedad del suelo
Lindo lo puso al maizal,
La buena humedad del suelo
Lindo lo puso al maizal,
Trabajos de arar la tierra,
Sacar yuyos y esperar,
Trabajos de arar la tierra,
Sacar yuyos y esperar.
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear.
Si tiene amor o no tiene,
A naides le ha de contar,
Si tiene amor o no tiene,
A naides le ha de contar,
Eso es cosa de uno solo
Y se llama dignidad,
Eso es cosa de uno solo
Y se llama dignidad.
El paisano es muy tranquilo,
Siempre solo sabe andar,
El paisano es muy tranquilo,
Siempre solo sabe andar,
Y a tabeadas y cuadreras
Le arrima su soledad.,
Y a tabeadas y cuadreras
Le arrima su soledad.
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear.
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